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Días XXIX y XXX: El retorno y una nueva cuenta atrás. Sciarborasca-Nîmes-Salies du Salat-Hernani (5.264 KM)

Días XXIX y XXX: El retorno y una nueva cuenta atrás. Sciarborasca-Nîmes-Salies du Salat-Hernani (5.264 KM)

Salimos de Sciarborasca por la mañana y nos vamos a Nîmes, que está entre Montepellier y Marsella. Tremendo calor. Aparcamos en una calle (en Francia hay bastante libertad para aparcar las autocaravanas) y nos vamos al mercado. Muy chulo. Puestos con pescados, carne, quesos, patés, […]

Día XXVIII. Sežana-Sciarborasca (4.121 KM) Un descanso italiano en la vuelta a casa

Día XXVIII. Sežana-Sciarborasca (4.121 KM) Un descanso italiano en la vuelta a casa

Queremos hacer muchos kilómetros y madrugamos. Económicamente va a ser duro: nos hemos acostumbrado a las autopistas húngaras, eslovenas y austriacas, que funcionan pagando una viñeta, y ahora volvemos a los peajes carísimos y nos duele. Después de una mañana de carretera llegamos a un […]

XXVII. Ptuj-Sežana (3.557 km) De fiesta nocturna en un pueblo esloveno

XXVII. Ptuj-Sežana (3.557 km) De fiesta nocturna en un pueblo esloveno

El área de autocaravanas donde hemos pasado la noche, en Ptuj, está genial. Pero nos levantamos y hace mal tiempo, así que decidimos seguir carretera adelante sin parar demasiado.

Nos vamos a Sežana, que está a dos horas. El objetivo: encontrarnos con la familia cubano-eslovena que se puso en contacto con nosotros a través del blog. Han estado este agosto en Donostia. Llegaron a Eslovenia y navegando encontraron el blog y nos escribieron. Hemos seguido sus recomendaciones.

Quedamos con ellos. Les visitamos en su casa y son encantadores. Además sus niños hacen migas con los nuestros. Son de edades parecidas y además hablan castellano perfectamente.

Nos invitan a merendar y entre embutidos eslovenos y buena charla se nos pasa la tarde.

Sežana es un pueblo pequeño, muy bonito y tiene una clara particularidad: es el último pueblo antes de llegar a Italia. Sežana está pegadito a la frontera. De hecho, como la gasolina es muy cara en Italia, pasan muchos camiones a cargar a esta zona.

Durante el paseo vemos que todos se conocen. Encontramos una zona con choznas y mesas y nos cuentan que llegamos en plenas fiestas, feliz casualidad. Así que cambiamos de plan (pensábamos irnos) y decidimos que cenaremos y dormiremos aquí.

Hay mucha gente bailando, grupos locales tocando y buena música tradicional. Y con este ambiente nos enfrentamos a una de las mejores cenas de viaje (algo que ya he dicho otras veces, lo reconozco, pero es que ha habido varias buenas).

La comida la cocinan en un puesto donde ofrecen seis o siete platos distintos y casi todo es pescado. No en vano estamos junto al mar. Pedimos mejillones a la marinera, pescadito frito tipo anchoas, ensalada de pulpo y ‘kalamari’, que desde que llegas te los encuentras por todas partes. Buenísimo todo. Vino tinto de la zona y es un placer.

Fantástica experiencia la de Sežana. Gracias a nuestros anfitriones.

A partir de ahora… toca pensar en la vuelta.

 

Día XXVI. Őrseg (Hungría)-Ptuj (Eslovenia) -3.333 km- Dejamos una Hungría verde y acogedora

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Nos levantamos en el camping, que es muy sencillo y estamos prácticamente solos. En un enclave muy bonito. Como ya he comentado no tenemos muy claro qué visitar, pero descubrimos que hay una granja de alpacas argentinas cerca y nos llama la atención. A los […]

Día XXV. Parque Nacional de Őrség (3.217 KM, Hungría). El paraíso si no quieres sentirte turista

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Deberíamos llegar en dos horas y cuarto a Hungría, pero nos liamos y tardamos casi cuatro horas. En fin. Los chavales desesperados, aunque hemos logrado arreglar el ordenador y entre película y película el viaje se les  hace más ameno. Nuestro destino es el Parque […]

Día XXIV. Viena. Belleza imperial y multa en una jornada complicada

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El gato ya no vuelve a aparecer. Y aunque nos había advertido un veterinario de que podía ser un problema en las fronteras, el disgusto es morrocotudo. Como el camping está junto a una zona boscosa explicamos a los niños que seguirá feliz viviendo en libertad. Pero remontar este momento no va a ser nada fácil.

Antes del mediodía dejamos el camping y nos vamos a una zona gratuita que está a las afueras de Viena. Una elección meramente económica porque tenemos las bicis en el centro. Qué le vamos a hacer. El día no ha empezado bien y la tónica va a ser ésta. Ya veréis por qué. Por  ahora queremos ir a la Catedral de San Esteban que es uno de esos puntos que siempre merece ser visitado denuevo.

Para acercarnos al centro cogemos el autobús, luego el metro. El día que llegamos, la señora a la que compré los tickets no tenía de 48 horas y compramos de sólo 24 horas. Sabemos que tenemos que comprar otro ticket y lo haremos en el centro. En Viena hay muy pocos inspectores en el metro y ya sería raro que nos tocara. Pues bien, en un transbordo nos encontramos un control propio de una guerra bacteriológica. Nos piden el ticket y comienza la negociación. Nos creen más o menos y si vamos ya al cajero nos dejan la multa en en… 105 eurazos. Y dando las gracias. Ya sé que suena a excusa… pero la verdad es que nunca viajamos sin ticket. Se lo contamos a nuestra amiga Anita y dice que en todos los años que lleva aquí habrá visto pocos controles.

La multa vienesa.

Para coronar la mañana llegamos (con esfuerzo) a donde están las bicis y nos damos cuenta, entonces, de que nos falta la llave de un candado. Menudo día…

Se nos ocurre ir a una tienda de bicis ahí cerca y sale bien. Sale un tío con un cortafríos y en un segundo rompe el candado. Nos cobra algo muy razonable y le compramos un candado. Todos ganamos.

Más tranquilos recorremos los edificios imperiales imponentes, la zona del Ring, los museos, el palacio de Sissi y Francisco José (Palacio de Hofburg)… es todo una preciosidad. Alucinante.

Luego nos vamos al Museumsquartier, que con 60.000 metros cuadrados es el octavo complejo cultural más grande del mundo. Además de muestras culturales hay terrazas, juegos para niños… incluso una cama elástica con césped artificial que a los chavales les encanta.

Allí mismo encontramos un buen sitio para cenar, muy agradable. La vuelta será complicada porque dos niños se nos han dormido cenando. Menos mal que aquí en Viena tenemos ayuda.

Nos despedimos con una imagen del canal del Danubio ya de noche… maravilloso.

Día XXIII. Griffen-Viena (2.980 KM) Compañeros de viaje que reaparecen… y se van

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Nos levantamos en Griffen a las 5, atamos a los chavales tal y como están ya ubicados, y salimos. Cumplo mi promesa y busco al gato antes de partir, pero no está. En cuatro horas estamos en Viena y nos dirigimos a un área de […]

Día XXII. Griffen. Un idílico (y mundano) monasterio austriaco del que no queremos irnos

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Día XXI. Faaker See-Klagenfurt-Griffen (2.610 KM) Un dragón nos espera

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Apuramos en el camping del Faaker See hasta el último momento para alargar el baño (da pena marcharse) y nos vamos a Klagenfurt, capital de Carintia, a la búsqueda del lago Wörthersee, nuestro próximo destino.

Aparcar resulta fácil, así que lo hacemos y nos vamos en bici al centro de la ciudad.

El centro de Klagenfurt es muy comercial, aunque hay cosas interesantes. En particular una que nos encanta.

En Neuer Platz está la fuente con el Lindwurm, el dragón que es símbolo de esta ciudad. En la representación aparece con un Hércules con bigote al estilo Asterix que les hace gracia a los niños. La figura del dragón (dragón-serpiente en realidad) fue construida en 1590 por Ulrich Vogelsang. Después sabremos que el Hércules se puso un siglo después. Nos llama mucho la atención y buscamos el origen de esta historia.

Cuenta la leyenda que las inundaciones eran frecuentes en esta ciudad y surgió el mito de que un dragón era el responsable de todo lo que ocurría en los pantanos cercanos al Río Glan. De hecho durante la lluvia y la tormenta se le escuchaba rugir.

El duque de Carintia construyó una torre enorme en los límites de los pantanos para hacerle frente. Algunos caballeros se escondieron allí y atrajeron al dragón con un toro atado a una cadena. El Lindwurm devoró al toro, pero quedó colgado de la cadena como un pez en el anzuelo y los caballeros aprovecharon para matarlo.

Más tarde fueron drenados los pantanos, la torre fue reemplazada por un castillo… y nació Klagenfurt.

Nos damos una vuelta por el centro y encontramos en una terraza un tipo tocando el órgano con micrófono y altavoces a toda potencia. Parece la feria de la cerveza. No debe de parar nunca porque cuando volvemos pasadas unas horas sigue allí…

Nos sentamos, nos tomamos una cervecita y los niños un helado. Y coincidimos con una despedida de soltera. Han metido a una chica en la fuente. Se ve que los austriacos no son tan serios como imaginamos. O las austriacas…

Ya descansados nos proponemos ir al Wörthersee, que es lo más llamativo de esta zona. Para ello seguimos el canal por un precioso camino de tres o cuatro kilómetros a través de Europa Park. Un enorme parque ideal para paseos y meriendas que incluso alberga museos y un planetario. Es una pasada.

Por fin llegamos al Wörthersee, que es maravilloso. Y además vemos desde aquí la puesta de sol. Por hoy no se puede pedir más, creemos. ¿O sí?

Volvemos a la autocaravana y ya camino de Viena encontramos un sitio fantástico para dormir. Una «finca» (así la denominan) que realmente es un monasterio del siglo XII. Tenemos la suerte de que aún está abierto cuando llegamos.

Hoy descansaremos en un lugar idílico. Y ahora, sí, echamos el cierre.

Día XX. Día de baños, bicicleta y sol en el Faaker See (2.614 KM)

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Hemos leído que la costa del Faker See es parecida a la italiana, que es prácticamente privada. Así que nos ponemos temprano en marcha para llegar a un camping enorme y bien chulo que está pegado al lago. Serán quince metros de distancia. Y con […]