Día XXI. Faaker See-Klagenfurt-Griffen (2.610 KM) Un dragón nos espera

Día XXI. Faaker See-Klagenfurt-Griffen (2.610 KM) Un dragón nos espera

Apuramos en el camping del Faaker See hasta el último momento para alargar el baño (da pena marcharse) y nos vamos a Klagenfurt, capital de Carintia, a la búsqueda del lago Wörthersee, nuestro próximo destino.

Aparcar resulta fácil, así que lo hacemos y nos vamos en bici al centro de la ciudad.

El centro de Klagenfurt es muy comercial, aunque hay cosas interesantes. En particular una que nos encanta.

En Neuer Platz está la fuente con el Lindwurm, el dragón que es símbolo de esta ciudad. En la representación aparece con un Hércules con bigote al estilo Asterix que les hace gracia a los niños. La figura del dragón (dragón-serpiente en realidad) fue construida en 1590 por Ulrich Vogelsang. Después sabremos que el Hércules se puso un siglo después. Nos llama mucho la atención y buscamos el origen de esta historia.

Cuenta la leyenda que las inundaciones eran frecuentes en esta ciudad y surgió el mito de que un dragón era el responsable de todo lo que ocurría en los pantanos cercanos al Río Glan. De hecho durante la lluvia y la tormenta se le escuchaba rugir.

El duque de Carintia construyó una torre enorme en los límites de los pantanos para hacerle frente. Algunos caballeros se escondieron allí y atrajeron al dragón con un toro atado a una cadena. El Lindwurm devoró al toro, pero quedó colgado de la cadena como un pez en el anzuelo y los caballeros aprovecharon para matarlo.

Más tarde fueron drenados los pantanos, la torre fue reemplazada por un castillo… y nació Klagenfurt.

Nos damos una vuelta por el centro y encontramos en una terraza un tipo tocando el órgano con micrófono y altavoces a toda potencia. Parece la feria de la cerveza. No debe de parar nunca porque cuando volvemos pasadas unas horas sigue allí…

Nos sentamos, nos tomamos una cervecita y los niños un helado. Y coincidimos con una despedida de soltera. Han metido a una chica en la fuente. Se ve que los austriacos no son tan serios como imaginamos. O las austriacas…

Ya descansados nos proponemos ir al Wörthersee, que es lo más llamativo de esta zona. Para ello seguimos el canal por un precioso camino de tres o cuatro kilómetros a través de Europa Park. Un enorme parque ideal para paseos y meriendas que incluso alberga museos y un planetario. Es una pasada.

Por fin llegamos al Wörthersee, que es maravilloso. Y además vemos desde aquí la puesta de sol. Por hoy no se puede pedir más, creemos. ¿O sí?

Volvemos a la autocaravana y ya camino de Viena encontramos un sitio fantástico para dormir. Una «finca» (así la denominan) que realmente es un monasterio del siglo XII. Tenemos la suerte de que aún está abierto cuando llegamos.

Hoy descansaremos en un lugar idílico. Y ahora, sí, echamos el cierre.



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