Día XXVI. Őrseg (Hungría)-Ptuj (Eslovenia) -3.333 km- Dejamos una Hungría verde y acogedora

Día XXVI. Őrseg (Hungría)-Ptuj (Eslovenia) -3.333 km- Dejamos una Hungría verde y acogedora

Nos levantamos en el camping, que es muy sencillo y estamos prácticamente solos. En un enclave muy bonito.

Como ya he comentado no tenemos muy claro qué visitar, pero descubrimos que hay una granja de alpacas argentinas cerca y nos llama la atención. A los niños les encantaría, creemos.

Llegamos a Szaknyér, que es donde se encuentra la granja. Tras pasar por varias aldeas en que apenas vemos a nadie. Es como un caserío con una explanada detrás. Está todo accesible para quienes quieran echar un vistazo. No nos encontramos con absolutamente nadie.

Gracias a un folleto que logramos desentrañar sólo en parte (está en húngaro y hay que echarle imaginación), nos diseñamos una ruta pasando por pueblos de la zona. Uno de ellos con punto de información turística. A ver qué ocurre.

Primero llegamos a Őriszentpéter, que es el pueblo principal de esta zona. Es pequeñito. Tiene cafetería y bar con una tiendita de frutas y verduras y nos atienden de miedo. Entre todos nos hacemos entender. La señora es majísima.

Vamos a la oficina de turismo y nos recomiendan un único lugar. De verdad que nos llama la atención porque toda la zona es chulísima.

Nos vamos a Szalafő, que tiene un museo al aire libre que se llama Pityerszer. Allí han preservado varias casas dejándolas tal cual eran. Con sus corrales, etc.

Nos quedamos de relax un rato. En pleno campo. Con muchos animales. A lo lejos se distinguen algunos que parecen peligrosos.

Rompe una tormenta tremenda que empezó a sonar muchas horas antes. Quizá porque todo esto es muy llano y el sonido se propaga con facilidad. Se va nublando el cielo.

Nos encontramos un monumento a los caídos (otro más, ya hemos visto varios), y es que estamos en una región fronteriza, al suodeste de Hungría, que limita tanto con Austria como con Eslovenia. Imagino que habrá tenido siempre un papel defensivo importante.

Son las 17.30 horas, hora de la cena en Hungría. Por una vez vamos a intentar cumplir con los cánones establecidos. Y nos vamos a un bar lleno de parroquianos.

Pedimos unas pechugas de pollo buenísimas con bastante ajo y ensaladas y un trozo grande de tocino, todo a la parrilla. También Pörkölt, que está buenísimo. Es como un estofado. Con bolitas de patata fritas (dödölle). Hay que intentar hacerlo en casa. La comida húngara nos encanta.

Y pedimos un vino húngaro, que por definición es dulce. Lo venden a granel y sale estupendamente de precio. Nos pareció muy rico. Todo por algo más de 20 euros. Insisto en el precio: esto es una maravilla.

Volvemos a Eslovenia para iniciar el retorno. Nos dirigimos hacia Ptuj. Llegaremos tardísimo al área de autocaravanas. Últimamente nos perdemos con una facilidad…



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