Días XXIX y XXX: El retorno y una nueva cuenta atrás. Sciarborasca-Nîmes-Salies du Salat-Hernani (5.264 KM)

Días XXIX y XXX: El retorno y una nueva cuenta atrás. Sciarborasca-Nîmes-Salies du Salat-Hernani (5.264 KM)

Salimos de Sciarborasca por la mañana y nos vamos a Nîmes, que está entre Montepellier y Marsella. Tremendo calor. Aparcamos en una calle (en Francia hay bastante libertad para aparcar las autocaravanas) y nos vamos al mercado. Muy chulo. Puestos con pescados, carne, quesos, patés, comidas ya elaboradas… y hay tres o cuatro bares pequeñitos para pedir algo para beber. Allí mismo se puede consumir lo que se ha comprado en el mercado tranquilamente.

Nîmes es muy turística y todo está muy cuidado. En un punto de información turística nos dieron un plano y nos pusimos a caminar. Empezamos por la visita más importante: el anfiteatro romano, que es muy conocido y según dicen el mejor conservado del mundo. Hacemos la visita guiada. El anfiteatro se convirtió en plaza de toros y lo cierto es que en Nîmes se nota que hay mucho ambiente taurino.

Anfiteatro de Nimes. Una parada maravillosa que merece hacerse.

En la visita al anfiteatro nos cuentan cosas interesantes. Por ejemplo que Séneca (siglo I) quiso conocer en qué consistían los juegos del circo romano y acudió. Y se quedó horrorizado por tanta atrocidad. Aunque era el lugar de reunión entre la clase media alta y si no ibas prácticamente no eras nadie.

La escena de la ciudad desde la parte superior del anfiteatro es todo un espectáculo…

Y al día siguiente nos fuimos a otro pueblo más cerca de casa, Salies du Salat. Pese a que el tráfico es pesado llegamos a buena hora. Sabemos que hay un lago y un río con muy buena pinta.

Lo cierto es que nos parece espectacular. De cuento. El lago no es muy recomendable para el baño, pero sí el río. Y aunque el agua está helada nos lanzamos.

A media tarde aún hay actividad en la plaza del pueblo, que es muy agradable para tomar algo. Como es habitual en Francia cierran todo prontísimo y tenemos claro que nos quedaremos sin una cena especial despedida. Aun así estamos contentos.

El pueblo tiene sus particularidades. Por ejemplo un casino muy conocido donde según parece se juega mucha pasta y unas termas. Y eso que esto es muy pequeño.

Conocemos a un chico que tendrá unos 30 años. Muy amable. Nos cuenta que es de raza gitana y que sus padres se fueron de España huyendo de la guerra civil y ya no volvieron más.

Es el el turno de la última noche de este intenso viaje.

Gipuzkoa-Eslovenia con visitas a Francia, Italia, Austria y Hungría. Otra gran aventura como familia rodante, ya son dos, y además ahora ya con cinco viajeros.

Toca hacer recuento, repensarlo y ver las fotos. Volvemos agotados y encantados a partes iguales. Y… pensando en la próxima.

Tendréis más noticias nuestras. 

 

 

 



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