Etiqueta: gipuzkoadinamarca

Se acaba lo bueno y el recuento es espectacular. ¡Queremos más!

Se acaba lo bueno y el recuento es espectacular. ¡Queremos más!

(Vigesimoctavo y vigesimonovenos días) Trayecto: Château Renault, Saint Georges de Didonne y hogar, dulce hogar (5.286 kilómetros) Antes de volver a casa nos queda una última visita. ¡¡Saint Georges de Didonne, allá vamos!! Se trata de un pueblo costero en la desembocadura de la Gironde. […]

Casi en el punto de partida

Casi en el punto de partida

(Vigesimosexto y vigesimoséptimo días) Salida: Dottignies (Bélgica) Llegada: Château Renault 4.621,5 kilómetros Hemos cogido pánico a los atascos, así que nos pegamos un buen madrugón y nos lanzamos a la carretera. Los niños van dormidos. Esta vez, sin embargo, tenemos suerte y pasamos por París […]

Fantástica ciudad Utrecht, sobre todo sin motor

Fantástica ciudad Utrecht, sobre todo sin motor

(Vigesimocuarto y vigesimoquinto días) Trayecto: Rotenburg (Alemania)-Utrecht (Holanda)-Dottignies (Bélgica) 4.621,5 kilómetros

Seguimos sin podernos duchar con agua caliente y esta noche ha vuelto a llover, así que sospechamos que terminaremos con agua fría el viaje. Iniciamos la ruta a Utrecht y ahora, más que llover, diluvia. Aunque de repente, sorpresa. Cien kilómetros antes de llegar sale el sol más maravilloso (que da de pleno, por cierto, en la salida de gases de la autocaravana). Crucemos los dedos…

Utrecht es una sorpresa. Nos damos una vuelta en bici y nos encanta lo que vemos. Es domingo al atardecer y pese a todo las calles están hasta arriba y las terrazas no tienen un asiento libre. Canales, avenidas anchas y edificios estupendos nos llaman la atención. Y mientras cenamos en una terraza decidimos que deberíamos replantearnos el viaje, quedarnos más tiempo en Utrecht y dejar Gante para otra ocasión. Además del subidón que llevamos cuando volvemos a la autocaravana… ¡tenemos agua caliente otra vez!

Al día siguiente disfrutamos de esa sensación que dan los días de labor cuando uno está de vacaciones. Los camiones descargan, los comercios abren y cada cual con sus quehaceres mientras nosotros paseamos y hacemos de mirones.

Volvemos a disfrutar de las facilidades que da Holanda a los ciclistas y nos impresionan los aparcamientos para bicicletas que vemos por las esquinas. Impresionantes. Pero como todo, tiene su vuelta y enseguida la experimentamos.

Se estropea una de las bicis, la dejamos reparando (tienen que traer piezas y la cosa parece complicada) y alquilamos otra bicicleta mientras nos la reparan. Y decidimos que volveremos a la tienda a recuperar nuestra bici cuando ya estemos abandonando Utrecht. Pero ya en dirección de salida un par de momentos sin conexión con el GPS provocan que nos perdamos y que el navegador nos restriegue una y otra vez que si fuéramos en bici llegaríamos al taller en cinco minutos, pero que en coche son más de veinte y siempre con el peligro de volvernos a perder. Después de varias vueltas y cierta desesperación optamos por aparcar y hacerlo todo andando, que es lo mejor en estos casos.

Cuando logramos escapar de la ciudad tomamos el rumbo a Bélgica y decidimos parar en el área de un pueblito belga a pocos kilómetros de Francia.

Mañana volveremos a Château Renault. Los niños están locos pensando en la piscina…

Iniciamos el retorno

Iniciamos el retorno

(Vigesimotercer día) Salida: Copenhague (Dinamarca) Llegada: Rotenburg an der Wümme (Alemania) 3.555 kilómetros. Después de cuatro noches siendo los reyes de la playa en Copenhague amanecemos con varias autocaravanas a nuestro alrededor. Ha sido el efecto llamada, seguro. Menos mal que nos vamos porque seguro […]

De cervezas light por Suecia

De cervezas light por Suecia

(Vigesimosegundo día) Malmö (Suecia) Cruzaremos la frontera sueca y llegaremos a Malmö en tren, así que no hace falta ni mover la autocaravana. Nos levantamos muy motivados y cuando vamos a ducharnos… no tenemos agua caliente. ¿Nos habremos quedado ya sin gas?, cambiamos la bombona […]

Otro lugar donde nos gustaría vivir

Otro lugar donde nos gustaría vivir

(Vigesimoprimer día) Copenhague

En uno de los puntos más visitados del mundo, la Sirenita de Copenhague, presenciamos una anécdota bastante rocambolesca. El lugar lo encontramos fácilmente, pero ver a la ‘pobrecita’ entre la multitud es otro cantar. Hay muchísima gente y de repente una guía de unos 50 años increpa a los gritos a unos turistas que se están echando “demasiado encima” de la Sirenita para hacerse las fotos (por lo menos a ella se lo parece). Su reacción es tan desmesurada que ellos no le hacen ni caso y las personas de alrededor se ríen. La mujer, entonces, al borde del infarto en su afán por proteger el patrimonio, grita durante varios minutos y se marcha abriéndose paso entre la muchedumbre. No sé si para tomarse una tila o para anunciarle al jefe que deja el trabajo. En fin. Para nosotros termina la escena cuando aparece un hidroavión y vamos a ver cómo aterriza en el agua.

Conpenhague nos encanta. Callejeamos y concluimos que es otra ciudad donde nos gustaría vivir (la lista de lugares está aumentando mucho en este viaje). Una curiosidad: es la primera vez que sufrimos embotellamientos de bicicletas…

Después del pasar por el puerto llegamos al jardín de árboles de los deseos de Yoko Ono, que está en el exterior del centro de arte Copenhagen Contemporary. Tras hacer unas aportaciones al jardín visitamos el Copenhagen Street Food, una zona llena de puestos de comida de los más interesantes. Pero aún no queremos cenar, son las 17.30 horas, así que decidimos volver luego y seguimos recorriendo la ciudad un par de horas más.

El hambre ataca cuando estamos ya muy cerca de la biblioteca de la Universidad y nos viene estupendamente dar con un bar de estudiantes (ya se nos ha olvidado la idea de volver al Copehagen Street Food). Nos comemos unas pizzas fantásticas por un precio increíble para ser Dinamarca y nos volvemos a nuestra casita frente a la playa. Tenemos que descansar bien porque mañana… ¡Suecia!

En el barrio hippie de Christiania

En el barrio hippie de Christiania

(Vigésimo día) Copenhague Ayer no di detalles sobre nuestro paseo por el centro de Copenhage. El centro está diseñado para las bicicletas y apenas hay espacio para vehículos a motor. Hay zonas donde aparcar cuesta más de cuatro euros la hora y además durante las […]

Descanso frente al Báltico

Descanso frente al Báltico

(Decimonoveno día) Salida: Roskilde (Dinamarca) Llegada: Copenhague (Dinamarca) 2.992 kilómetros Después de levantarnos voy a recepción dispuesto a incendiar el camping si no me devuelven el dinero. Hablo con la encargada, le explico todo lo ocurrido y ella, amable y comprensiva, accede a devolverme la […]

Se nos hunde la casa… literalmente

Se nos hunde la casa… literalmente

(Decimoctavo día) Salida: Ringsted (Dinamarca) Llegada: Roskilde (Dinamarca) 2.920 kilómetros

Ringsted no es un pueblo muy prometedor, así que desayunamos con calma. El área de autocaravanas está relativamente cerca, así que hacemos un experimento y dejamos que nuestro hijo, el pequeño, intente ir en su propia bici hasta el centro. 500 metros y 30 minutos después llegamos al centro poco convencidos con el resultado. Aparcamos las bicis y paseamos por Ringsted. ¡Qué sorpresa!, resulta que el pueblo es mucho más chulo de lo que habíamos imaginado. Sólo son un par de calles y una plaza, es cierto, pero es todo bastante bonito y está muy bien cuidado.

Al mediodía compramos panes con queso y embutidos y nos los comemos en un parque. En cuanto terminamos nos subimos a la autocaravanase iniciamos el camino a Roskilde.

Aparcamos muy céntricos, cogemos las bicis y nos vamos directos a la Domkirke, que es la catedral de Roskilde, y ahí mismo visitamos la oficina de turismo. Nos dan un plano de la ciudad y otro con rutas en bicicleta, y nos quedamos en la oficina porque tiene un área dedicada a la creatividad y al trabajo en grupo. Hay varias mesas grandes con cientos de materiales, herramientas y rotuladores, pizarras, tizas y proyectores. Es como un parque de juegos para adultos y pasamos un buen rato.

Para pasar la noche no hemos encontrado ni parking gratis ni tampoco un área para autocaravanas, así que hacemos de tripas corazon y vamos a un parking de la afueras que es muy caro.

Llegamos, nos presentamos en recepción y nos vamos a la zona que nos han asignado. Al llegar nos sorprende ver que no hay ninguna autocaravana, aunque sí tiendas de campaña y caravanas. Además toda la zona verde tiene la hierba recién cortada, pero está amontonada y sin recoger.

Un poco decepcionados con lo que vemos conducimos hacia nuestra parcela y nada más entrar notamos que la autocaravana se hunde y no avanza más. Estamos atascados en un barrizal. Intentamos de todo empujando, metiendo palos debajo de las ruedas, pero nada. La situación se complica.

Con un cabreo de mil c… voy a la recepción dispuesto a exigir que vengan a ayudarme y a que me den el dinero de vuelta. Esto no es un camping, es un pantano. Como era de esperar la chica me dice que el de mantenimiento llega al día siguiente y que si quiero quejarme que hable con su jefe.

De vuelta a la autocaravana, mientras me sale humo por las orejas, un tipo con ganas de hablar me intercepta y me cuenta en inglés/danés que le gusta mucho España, la paella y olé. Lo que me faltaba. Pero viendo que el hombre está aburrido le cuento nuestra desdicha y se ofrece a empujar la autocaravana mientras intentamos desatascarla. Entre él y yo nos deslomamos un rato, pero no hay manera y cada vez nos hundimos más en el barrizal.

El hombre se marcha sin decir nada y a los cinco minutos aparece con cinco o seis tipos fornidos. Entre todos por fin conseguimos desatascar la autocaravana mientras los niños disfrutan del show que hemos montado. Les falta aplaudir.

Muy agradecidos repartimos cervezas a todos los colaboradores y nos despedimos. Mañana me oirán en recepción.

De isla a isla y recuperando fuerzas

De isla a isla y recuperando fuerzas

(Decimoséptimo día) Salida: Faaborg (Dinamarca) Llegada: Ringsted (Dinamarca) 2.880 kilómetros Un hamaiketako a base de lomo de salmón asado con especias y ensalada de patata es ideal para recuperar fuerzas tras una mañana movidita que ha empezado temprano con un olor extraño en la autocaravana. […]