por Aitor Ventureira
Ilustración: Lola Gómez Redondo
04 Sep.18

Laguna de las Cañas. La leyenda de la bruja Endregoto

La ancestral tierra de los vascos, siempre ha sido un lugar de brujas, de brujos y aquelarres, de viejas leyendas relativas a estas gentes conocedoras de los secretos de las plantas y de la naturaleza. Múltiples cuentos y fábulas a lo largo y ancho de nuestro territorio, nos hablan de las sorginas, presentándolas como seres temibles, en ocasiones o quizás un poco ingenuas en otros. Lo que es cierto, es que de alguna misteriosa manera, estos seres guardan un algo inexplicable, que llevan a muchas personas a dejarse seducir por su arcaico encanto. Quizás sea porque, en el fondo, estas mujeres y hombres, no eran sino guardianes de los viejos usos cotidianos en la vida de nuestros ancestros, que con la llegada de las nuevas creencias pasaron a ser temas proscritos.

Pero también, la historia de estas gentes, esta desgraciadamente, vinculada a la temible Inquisición, institución que dejó su negra huella impresa en muchos de los rinconcitos de esta bella tierra. Muchas mujeres principalmente, fueron quemadas en la hoguera inquisitorial acusadas, de actos y crímenes descabellados, que las llevó a arder irremediablemente en el fuego, tras auténticos juicios absurdos.

Muchos son los lugares donde tuvieron lugar estas detenciones, sumarios y asesinatos, puede que el más conocido sea la localidad pirenaica de Zugarramurdi, pero en otros lugres, como Viana, también la Inquisición llevó a cabo su particular criba.

La ruta de hoy pretende descubrir este rincón ubicado en la linde con las tierras de la Rioja, que guarda celosamente viejas historias de aquelarres y brujas, sobre todo de una de ellas conocida como Endregoto, la bruja de Viana. Viajemos, para ello hasta la laguna de las Cañas, que se sitúa en mitad de un territorio de parajes de vino y cereal, de cielos limpios y abiertos, de tierra árida pero de profunda belleza, allí en medio de la vieja tierra de los Berones. Los Berones, eran un pueblo de raíces celtas que habitó estos parajes acariciados por la magia ancestral del río Ebro. Los campos de trigo y cebada, esconden, las viejas historias de Varea y el monte Cantabria, antiguos poblados de origen celta, que hoy luchan contra la desidia de la ignorancia, que los mantiene en el olvido cuando no los destrozan directamente.

Poblado Berón en el Monte Cantabria

Según los viejos cuentos de nuestra mitología, junto a la vieja laguna, se solían realizar aquelarres a los que acudían brujas y brujos de los pueblos del entorno, muy cerca de donde hoy se ubica el observatorio de aves, en el paraje conocido como El Salobre. A este aquelarre, según narraciones de la época, solían acudir brujas y brujos montados en escobas o en seres terroríficos sobrenaturales como serpientes aladas.

Laguna de las Cañas

Para conocer, con clama, este paraje único, debemos tomar, desde la localidad navarra de Viana, la dirección a Logroño, antes de llegar a la capital riojana, un cartel nos indica el desvío que debemos tomar para dirigirnos al observatorio de aves de la Laguna de las Cañas, donde aparcamos para dar comienzo nuestra ruta. En el observatorio nos informaran de todo lo referente a las aves que visitan la laguna, así como de las normas que debemos seguir escrupulosamente en nuestro paseo, por tratarse de una zona de especial protección, así como podemos tomar prestados prismáticos para ver las diferentes aves que por allí pululan. La gran laguna que vemos frente al observatorio es conocida como Embalse Nuevo, por ser de factura posterior, mientras que la laguna original queda más hacia la izquierda, es junto a ella donde se llevaban a cabo los aquelarres. La ruta comienza en el mismo observatorio, un sendero sin desniveles circunvala ambas lagunas, sin pérdida, y que se realiza en una hora aproximadamente, si bien es aconsejable, caminar sin prisa disfrutando de los mil y un sonidos que nos ofrecen sus moradores, y la magia del entorno. Son varios los observatorios de aves dispuestos en la ruta, así acompañados de patos, cormoranes, milanos, garzas o avefrías, entre otros, disfrutamos de un autentico paseo de los sentidos, de un caminar sencillo y agradable, rodeados de la magia natural de la laguna.

Laguna de las Cañas

Además de ser un lugar privilegiado para la observación de aves, este paraje singular, esconde la vieja historia de Endregoto, la bruja de Viana. En esta localidad vivía una gitana ciega a la que se le conocía como Endregoto, tenía fama de curandera, la cual llegó a oídos del conde de Aguilar. El noble deseaba ser eternamente joven y pidió a la anciana un hechizo para tal fin. Endregoto cortó las piernas y brazos al conde, y las echó en una cazuela con agua hirviendo, a la espera de que el gallo cantase por la mañana, tres veces, momento en que el señor Aguilar, sería eternamente joven. Pero al llegar el amanecer, el gallo cantó dos veces, quedándose afónico antes del tercer canto, sin poder culminar su cometido, así que el noble murió. Los criados le buscaron por todo el pueblo, hasta que llegaron donde Endregoto y encontraron al conde descuartizado. La mujer fue acusada de asesinato y de utilizar hechizos, y murió en la hoguera de Logroño. Endregoto solía acudir hasta el paraje de la laguna de las Cañas, para participar en el aquelarre que allí celebraban las brujas del entorno, tras aplicarse mágicos ungüentos.

El caminar es una delicia, el canto de las aves, el cerro del Monte Cantabria, que esconde los restos del viejo poblado berón, cierra el horizonte, mientras un sol calido y revitalizante acaricia nuestro sencillo pasear. Mientras, la vieja laguna seguirá allí guardando su secreto de brujas, y aquelarres, el secreto de las ancestrales historias contadas al amor de la lumbre, el secreto de viejas historias de una vieja cultura, el secreto de la vieja leyenda de la bruja Endregoto.