por Idoia P. Martin
22 Ago.17

Casarse sin morir en el intento

Fotos: Santiago Farizano

¡Hola a tod@s! En Stiloskopio hemos aprovechado que estamos en plena temporada para irnos de boda y es que desde mayo hasta octubre no hay un fin de semana sin una.

Llegar hasta un día tan señalado no es tarea fácil, y no me refiero solo a encontrar con quién casarse… ¡malpensados! Requiere tener en cuenta multitud de detalles y vamos a repasarlos.

Normalmente la fecha para el gran día suele depender de la disponibilidad del lugar donde se quiera celebrar: Ayuntamiento o iglesia y restaurante. Así que si la fecha en la que os gustaría casaros es una concreta y significativa para vosotros, tened en cuenta todo esto porque siempre puede fallar alguno de los elementos. De locos, a que sí.

Una vez marcado el día en el calendario hay que buscar vestido de novia. ¡Oh, dilema! Porque no es cualquier día, no, es el de tu boda y además de ser el centro de atención quieres estar guapa. Más bien, guapísima. Primero hay que definir algunas pautas para acotar al máximo la búsqueda: cuánto nos queremos gastar, qué estilo nos gusta más, con escote o sin él, manga larga, corta, francesa o palabra de honor; tirante fino o ancho, vestido entero o un dos piezas. Hay mucho para mirar y para elegir, pero al final se puede. ¡Ánimo!

Luego los zapatos, que son capítulo aparte. Os recomiendo que sean bonitos a la par que cómodos, que permitan aguantar todo el día y bailar. ¡Sobre todo bailar! También está la ropa interior. Debe ser sexy, por supuesto. Que la primera noche como marido y mujer empiece con ese punto de picardía, aunque lleguéis agotados de tanto baile.

Para completar el look nos falta la peluquería: recogido sofisticado, melena al natural, semirecogido… Y el maquillaje: lo mejor, algo sencillo y favorecedor que realce nuestras facciones. Lo ideal, que este tándem entre peluquería y maquillaje vayan de la mano y que la persona que nos vaya a peinar también nos maquille. El toque final lo pone el ramo: un bouquet romántico de flores silvestres o XXL.

Y esto solo es el principio. Hay que concretar con tu pareja el número de invitados y dónde se van a sentar. Hay un protocolo y en este tema no es fácil contentar a todos. Hay que escoger y enviar las invitaciones, definir la logística, contratar autobuses para que los invitados se desplacen del lugar del enlace al del banquete, etc. Los novios también necesitarán un vehículo y ahí ya entra el gusto de cada cual: clásico, moderno, rural… hay mucho para elegir.

Los anillos hay que escogerlos con la pareja. Una elección en apariencia sencilla pero que no lo es tanto, ya que es un complemento con el que hay que convivir después a diario.

El traje del novio probablemente suponga menos dificultad que el de ella. Es preferible que tenga algún detalle a juego con el look de la novia. Que el color de la corbata o del chaleco, en caso de llevarlos, tengan los mismos tonos que el del ramo, por ejemplo. O si el traje de la novia es estilo hippy, muy de moda los últimos años, que el del novio no desentone por su seriedad.

Otro detalle importante, aunque cuál no lo es en una boda, es la música. La que vamos a escuchar durante la ceremonia y la que escucharemos en la fiesta posterior al banquete. Una selección de temas que habremos acordado previamente con el dj contratado y que reflejen nuestros gustos y el de nuestros invitados. Es un momento para divertirse y soltarse la melena.

Qué más, qué más… No nos podemos olvidar del fotógrafo. Porque no querrás perderte esos pequeños momentos que, probablemente, metido como estés en tu propia boda no puedas ver de primera mano y él seguro que los capta. Ese instante lleno de emoción atrapado en una foto que podrás ver una y otra vez. También podemos contratar la producción del vídeo del enlace.

Tampoco puede faltar la tarta que en los últimos años han evolucionado muchísimo. En colores brillantes, dibujos originales o formas imposibles. Auténticas obras de arte dulces. ¿Y qué me decís de los regalos para los invitados? La tendencia actual es que se integren en la decoración, incluso crear un rincón especial para ellos. Que los novios no tengan que ir mesa por mesa. Se busca la originalidad pero, sobre todo, que sean prácticos. Un producto típico de la zona, por ejemplo.

Y por último no hay que olvidarse de la tan de moda sección de chucherías, la tentación de los más golosos. O del photocall donde los invitados puedan dar rienda suelta a la imaginación y a su lado más travieso y juguetón. Con una cámara fija y un montón de accesorios como pelucas, postizos, gorros, narices de payaso, puede convertirse en el rincón más divertido de la fiesta.

Probablemente me olvide de cosas, pero las más importantes ahí están. Habrá parejas que supervisen personalmente cada detalle. Otras, en cambio, delegarán tan ardua tarea a una wedding planner. De una forma u otra el día de tu boda es un día especial y tiene que ser como tú quieras. Solo me queda desearos un Feliz Día y Que vivan los novios! ¡Hasta pronto!