Fotos: Santiago Farizano

¡Hola a tod@s! Estamos en plena época de bodas, bautizos y comuniones, también llamada BBC (no confundir con la cadena pública de televisión británica, jejeje). Es posible que estemos invitados a alguno de estos eventos o incluso, a veces, a más de uno. Llega el temido momento de ¿qué me pongo? y ya, si es boda, ¿es de mañana o de tarde-noche? Porque obviamente todas queremos ser la invitada perfecta, la que marque la diferencia sin llamar la atención, eso sí.

Hace poco me invitaron a un evento en el que, los organizadores, dejaban muy claro el dress code que hay que seguir. Por si os lo preguntáis, el código de vestimenta (en inglés dress code) es una serie de reglas adoptadas socialmente que especifica la manera correcta para vestirse en determinadas situaciones. Y será diferente si es para ir a una boda, un cóctel, una comunión, un bautizo, incluso una fiesta. Para eventos institucionales podemos recurrir a las reglas recogidas en los manuales de protocolo y etiqueta. Las normas de las que vamos a hablar hoy, muchas no escritas, se basan en tradiciones, pero, sobre todo, tiene que primar el sentido común.

Le hemos pedido a Elma Francés, diseñadora de Manuela va de Fiesta, de la que ya hablamos en su día e Stiloskopio (pinchad aquí para verlo), que nos ayude con las prendas y accesorios que tiene en su tienda a formar 6 looks de invitada y así os hagáis una idea del dress code para estas ocasiones.

Las comuniones es uno de estos eventos donde se suele dudar qué ponerse. En este acto semi-formal, lo más importante que hay que tener en cuenta es que buena parte de la celebración la pasaremos en la iglesia y hay que valorarlo a la hora de elegir qué ponernos.

Lo mismo con los bautizos, aunque estos pueden celebrarse durante todo el año. Ambos eventos son casi siempre por la mañana, excepcionalmente a primera hora de la tarde. Lo más adecuado sería un estilo lady, con largo a la rodilla, incluso por debajo de ésta. Se recomienda no utilizar el negro y evitar el rojo, aunque se pueden llevar en algún accesorio de manera discreta. Mejor optar por colores alegres o tonos pastel: crema, rosa, verde menta o azul bebé. Si decides usar estampado, mejor que no sea demasiado llamativo. El que hemos elegido nosotros en tonos morados es muy favorecedor. Deja a un lado los vestidos ajustados, minivestidos o minifaldas, los escotes excesivos y los palabras de honor. El brilli-brilli y la lentejuela mejor para la noche, aunque si puedes evítalos del todo.

 

 

Los trajes de chaqueta o los conjuntos de dos piezas con falda o pantalón, como el que os mostramos, también son una muy buena opción. El tacón ideal es de bajo a medio, pero eso ya a gusto de cada una porque no todo el mundo tolera estar subida a unos tacones. Para el bolso elige algo cómodo, con cadena y al hombro. Aunque la opción de mano también está bien aceptada como el diseño rígido de efecto mosaico en tonos a juego con el conjunto que hemos seleccionado.

Para el maquillaje escoge algo natural con sombras o labial a juego con alguno de los tonos elegidos. El peinado también debe ir en consonancia: suelto en ondas, semi-recogido, incluso trenzas. Sombreros y pamelas se pueden llevar. Por la mañana, mejor de ala ancha. Si quieres utilizar un tocado lo mejor es que sea discreto y pegado a la cabeza. Pero es importante que tengáis en cuenta que cualquier adorno que llevemos en la cabeza lo debemos mantener hasta el final de la celebración y no debemos quitarlo ni después de la misa, ni durante la comida.

Esto sería en lo que a bautizos y comuniones se refiere, pero, ¿qué pasa si me han invitado a una boda? Lo primero y más importante, hay que saber si será de mañana o de tarde-noche. A nivel general conviene evitar un monocolor blanco o negro. Si eliges alguno de estos colores, aunque poco adecuados o “prohibidos”, es mejor romper esa uniformidad con prendas y complementos de otros colores.

Si la celebración va a ser a mediodía lo correcto sería ir de corto, incluso un largo midi, elegante, discreto y de absoluta tendencia. La madrina es la única con el privilegio de vestir de largo a cualquier hora del día. Además de escoger el color de su vestido primero y comunicarlo a su consuegra para no repetir tonalidad. Es una de las normas más tradicionales del protocolo nupcial. También el look de invitada escogido puede variar si la celebración es religiosa, más formal, o civil, más relajada. Aunque hoy en día está todo muy igualado. Nosotros hacemos una favorecedora propuesta con falda de bajo asimétrico con mucho vuelo y camisa holgada.

Mención especial merece el tocado. Aunque su uso se ha desplazado a las bodas de día, el estricto protocolo lo empezó situando en las de tarde-noche. Hoy es práctica generalizada que si la boda es de día se usa pamela, sombrero o sólo tocado. Una pequeña precisión: si somos puristas debería colocarse a la derecha por la sencilla razón de que, según las normas oficiales, nuestro acompañante debe de ir a la izquierda. Recuerda: no te lo podrás quitar hasta que empiece el baile. Otra de nuestras propuestas, tanto para una boda de día como de noche, son los monos: elegantes y muy fáciles de llevar como el que hemos escogido en lila con la diadema de flores a juego.

 

En general conviene evitar que los zapatos y el bolso vayan a juego. Resulta demasiado obvio y aburrido. Lo mejor es arriesgar mezclando texturas y colores diferentes. Un claro ejemplo es el original bolso de metacrilato transparente que acompaña uno de nuestros looks.

Durante el día utiliza un maquillaje suave. Por la noche puede ir más cargado de lo normal, llevando smoky eyes o labios en tonalidades intensas. Lo mismo con el peinado; los recogidos o moños más elaborados mejor con nocturnidad y alevosía.

Por la noche está permitido arriesgar un poco más con todo: modelos más atrevidos, maquillaje más marcado o tacones más altos. Nuestra propuesta es un vestido que me tiene enamorada de la línea Atelier de Manuela va de Fiesta. Diseñado en exclusiva para ser la invitada perfecta: original, favorecedor y súper femenino y que a nuestra modelo Leire le sienta como un guante.

Por cierto, si me aceptáis un consejo, una boda no es momento de probar estilos nuevos porque lo único que hará es que te sientas insegura. Sé fiel a ti misma y a tu propio estilo intentando respetar, en la medida de lo posible, alguna de las normas de las que os he hablado. La última palabra, eso sí, la tendrán los novios, ya que pueden dar algún tipo de indicación sobre la etiqueta en las invitaciones. Y si seguís con dudas lo mejor es ponerse en contacto con los anfitriones y que os aclaren tanto las partes, tiempos y horarios de la ceremonia como cualquier otro requisito para los invitados.

Quiero dejar claro que lo que habéis leído son sólo sugerencias, no son normas estrictas que haya que cumplir de forma rigurosa, aunque sí se deben tener en cuenta. No sólo para ir un poco sobre seguro sino por mostrar respeto y consideración con quien nos invita.

Como decía al comienzo del post, es importante aplicar el sentido común porque el vestuario podrá cambiar y se tendrá que adaptar dependiendo de dónde se celebre el evento: una playa, una catedral o iglesia, un castillo o en el campo. Y, sobre todo, como siempre os digo practicad la naturalidad y sed vosotras mismas. Así seguro que conseguís deslumbrar como invitadas. ¡Hasta pronto!

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