¡Hola a tod@s! Hace tiempo os hablé del que considero es uno de los complementos indispensables, las gafas de sol. Y si a Imelda Marcos le perdían los zapatos, a mí me traen de cabeza las gafas. Las de sol, por supuesto. Siempre llevo un par en el bolso. Una que es optimista y piensa que el sol se va a dejar ver aunque en nuestra preciosa ciudad cueste un poquito y se haga de rogar. Y con las graduadas me pasa lo mismo. No puedo tener sólo un par. Para completar un buen outfit de oficina qué mínimo que un par de modelos.

Porque las gafas, tanto de sol como graduadas, son el complemento que puede dar ese toque diferente a un buen look. Y aprovechando que ya estamos en primavera, aunque siga acurrucada en el sofá y reacia a dejarse ver, he decidido añadir un par de modelos, uno de cada, para mi colección. Caprichosa que es una. Me he dejado asesorar por los profesionales de Ricardo Óptico, referentes donostiarras en el mundo de las gafas desde 1950. Empresa familiar, ya en su tercera generación, que cuenta con un equipo de siete profesionales dedicados al asesoramiento tanto técnico como estético.

El mundo de la óptica está muy ligado al de la moda. Van de la mano, diría yo, y por supuesto hay tendencias que están más consolidadas.

En gafa redonda destacan los extremos, sobre todo para sol. O pequeñas o muy grandes, lo intermedio se queda para las graduadas.

Lo metálico, que empezó el año pasado, vuelve con fuerza: el doble puente, el open metal que aporta ligereza y volumen o el patterned metal que utiliza diferentes texturas en la misma montura.

En sol han vuelto los espejos, este año con más colorido.

 

Luego están las mini tendencias que no se sabe si llegarán a consolidarse: los tonos pastel al igual que en las prendas de ropa, el efecto frosted con colores opalinos, fríos como un efecto de escarcha. También me ha llamado la atención el llamado frame in frame, que mezcla diferentes materiales dentro de la misma montura jugando con volúmenes y colores.

Las gafas con formas geométricas o muy angulosas entran dentro de la tendencia Steps. Incluso lo agénero, también llamado genderless o unisex, ha llegado al mundo de las gafas.

Elegir no resulta fácil cuando el/la comprador/a no tiene un estilo muy definido y se enfrenta a una colección como la de Ricardo Óptico, francamenta amplia. El catálogo está elegido con mimo y lo renuevan tres veces al año (octubre, enero y abril) acudiendo a ferias y en diálogo con las marcas.

La clave de su propuesta: no se repiten y arriesgan con elecciones modernas e innovadoras que aportan ese toque de exclusividad que mucha gente busca. Y eso es lo que más me gusta. Que aquí puedo encontrar ese modelo de gafa que me ha enamorado en el editorial de una revista, original y diferente, y que guardaré como si fuera un tesoro. Pero en otros momentos puedo preferir una gafa de tendencia total a precio asequible.
Opciones de gafas hay tantas como públicos en una gran variedad de precios y estilos.

Hablando de marcas, por ejemplo, y para que os hagáis una idea, de gama más alta podemos encontrar lo último de Chanel, Dolce&Gabbana, Dior, Gucci, Prada y Jimmy Choo.
A un nivel medio-alto Arnette, Vogue y Ray Ban, la marca reina indiscutible tanto en sol como en graduadas y de la que me declaro fan absoluta. Tendría su modelo Jackie Ohh en todas sus versiones.

En la misma línea de precios encontramos Etnia, marca catalana con mucho diseño y única firma española en la tienda. Y ya a nivel medio, con un diseño muy actual y moderno, la línea de Havaianas en sol me sorprendió gratamente.

Si bien es verdad que todos arriesgamos más con las gafas de sol, no estaría de más lanzarnos también con las graduadas.
Quienes llevamos gafas sabemos que con un par no es suficiente, conviene tener mínimo dos y a ser posible de diferentes estilos para ir combinando.

Igual que utilizamos un pitillo negro para dar seriedad a un look o jeans para poner el toque casual, con las monturas graduadas deberíamos hacer lo mismo. Sí que es verdad que el coste es mayor por el tema de cristales, pero invertir en una nueva cada dos o tres años sería lo conveniente. Y los modelos clásicos de toda la vida siempre van a estar ahí, así que ¿por qué no modernizar y atrevernos con una montura que nos saque un poco de nuestra zona de confort y, sobre todo, que nos diferencie?

Por cierto, un apunte sobre Ricardo Óptico que os puede interesar. Cuentan con taller propio donde montan las lentes con la máxima precisión y hacen arreglos y soldaduras, que es un servicio muy difícil de encontrar hoy en día y que es un plus en el servicio postventa. Además son especialistas en gafas deportivas graduadas, lentes ocupacionales, monturas de titanio y lentes de contacto progresivas.

Así que os animo a pasaros o bien para daros un capricho, como yo, o para hacer un regalo para vuestra ama este domingo. Y os deseo mucha mucha fuerza de voluntad para llevaros sólo un par de gafas. Yo, como Leire y Xabier, los modelos de las fotos, me las hubiera llevado todas. ¡Hasta pronto!

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