Euskadi ha iniciado este lunes el curso escolar 2026-2027 con 280.386 alumnos matriculados en Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, lo que supone 12.291 menos que el curso anterior, un descenso del 4,2%, según los datos difundidos por el Departamento vasco de Educación.
La caída no es únicamente de este curso. En cinco años, estas cuatro etapas han pasado de 309.405 estudiantes en 2021-2022 a los actuales 280.386, es decir, 29.019 alumnos menos, un 9,4%. El descenso alcanza el 15,7% en Infantil y el 13,7% en Primaria, mientras que en la ESO el número de estudiantes se mantiene prácticamente estable respecto a hace cinco cursos, con una reducción del 0,3%.
El descenso del alumnado está vinculado a la caída sostenida de la natalidad. El propio Departamento de Educación relacionó ambos fenómenos el pasado febrero, cuando señaló que los nacimientos habían disminuido un 29,6% entre 2012 y 2023.
Los datos de Eustat muestran además que en 2024 nacieron 12.937 niños en Euskadi, la cifra más baja desde 1975 y un 3,8% menos que el año anterior. En Gipuzkoa se registraron 4.422 nacimientos, con un descenso del 3,2%.
Por etapas, este curso hay 53.611 matriculaciones en Infantil (-4,4%), 108.569 en Primaria (-4,7%), 87.065 en ESO (-2,8%) y 31.141 en Bachillerato (-5,8%). Esta última etapa registra el mayor descenso porcentual, mientras que Primaria concentra la mayor pérdida de alumnado en números absolutos.
La distribución entre las dos redes educativas está prácticamente equilibrada: la pública escolariza al 50,7% del alumnado, 142.097 estudiantes, y la concertada al 49,3%, 138.289. En cuanto a los modelos lingüísticos, el D concentra el 79,4% de las matrículas y alcanza el 80,4% si se tienen en cuenta únicamente Infantil, Primaria y ESO. El modelo B representa el 15,6% y el A, el 5%.
Lectura, matemáticas y ciencias
El nuevo curso llega también con cambios en la organización educativa. El Departamento ha establecido por primera vez un horizonte de trabajo de dos cursos, 2026-2027 y 2027-2028, para que los centros públicos planifiquen, sigan y evalúen sus medidas. Entre los datos que deberán utilizar figuran los resultados académicos, las evaluaciones diagnósticas, la PAU y los indicadores de convivencia.
La mejora de las competencias lectora, matemática y científica figura entre las prioridades. Los centros deberán establecer objetivos y actuaciones, con medidas como la sistematización de la lectura en diferentes materias, la resolución de problemas y la organización de apoyos dentro del aula ordinaria.
En Secundaria se desplegará Hezi+, un proyecto que contempla, entre otros aspectos, la reorganización de tiempos y espacios. En Bachillerato, los centros deberán analizar los resultados obtenidos en la PAU y utilizar sus conclusiones para revisar metodologías y sistemas de evaluación e incorporarlas a su planificación.
El Departamento plantea también reforzar la prevención relacionada con el uso de las pantallas y continuar trabajando con los centros y el profesorado sobre la incorporación de la inteligencia artificial, incluyendo cuestiones como privacidad, autoría, fiabilidad de la información, sesgos y uso de los datos.
Más profesionales para atender a la diversidad
Educación anuncia además la incorporación de 328 profesionales más para la atención a la diversidad, hasta alcanzar los 5.476. Entre ellos habrá 180 profesionales más de Pedagogía Terapéutica, hasta 2.580; los EAE pasan de 2.589 a 2.657 y se incorporan 77 profesionales ALE generalistas más, hasta alcanzar los 301. En conjunto, la red pública contará este curso con más de 32.000 profesionales entre docentes y otros perfiles.



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