El sector ferroviario de UGT en Gipuzkoa ha mostrado su preocupación por las «numerosas incidencias» que, según denuncia, se están registrando en la línea C1 de Renfe entre Irun y Brinkola desde la recuperación del servicio de trenes en horario de mañana y hasta las 17.30 horas. El sindicato asegura que la situación está provocando un «malestar significativo» tanto entre las personas viajeras como entre la plantilla.
UGT sitúa el origen de estas alteraciones en la infraestructura ferroviaria y en su entrega «sin una valoración previa y unos protocolos adecuados». Según el sindicato, sin embargo, buena parte de las consecuencias terminan recayendo sobre los trabajadores de Renfe, que deben afrontar «una explotación irregular, cambios constantes y una presión añadida» para atender a los usuarios y gestionar incidencias que quedan fuera de su ámbito de responsabilidad.
El sindicato considera que, si el estado de la infraestructura impedía prestar el servicio con los horarios y frecuencias establecidos, la empresa debería haber informado previamente tanto al personal como a la ciudadanía de las posibles consecuencias.
Ante esta situación UGT reclama «la máxima diligencia y coordinación» para resolver los problemas y evitar que se prolonguen o vuelvan a producirse. «No puede ser que sus consecuencias terminen normalizándose», advierte.
UGT defiende que la ciudadanía «tiene derecho a un servicio público fiable» y que el personal ferroviario debe poder trabajar «con seguridad, planificación y condiciones adecuadas». El sindicato muestra además su solidaridad con las personas que están sufriendo esperas, cambios e incertidumbre en sus desplazamientos: «Entendemos la frustración que genera todo esto, sobre todo cuando se trata de desplazamientos diarios por motivos laborales o familiares».



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