La asociación conservacionista Áncora ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que el Edificio Pakea, situado en Camino 1 frente al Hotel María Cristina, sea sometido a un vaciado integral en el marco del proyecto residencial anunciado tras su reciente adquisición por la promotora Impar Capital.

Según Áncora, la intervención contemplaría la conservación exclusiva de la fachada histórica y el derribo completo del interior del inmueble. Para la asociación esto implicaría la desaparición de unos espacios interiores de extraordinaria calidad arquitectónica, proyectados en 1941 por el arquitecto Raimundo Alberdi, figura destacada de la arquitectura guipuzcoana del siglo XX y miembro del GATEPAC antes de la Guerra Civil.

El edificio fue promovido por la Mutualidad de Productores de Seguros Sociales PAKEA como sede representativa y casa de vecindad, en una ubicación estratégica frente al Hotel María Cristina. Alberdi optó por un lenguaje clásico inspirado en la arquitectura herreriana, resolviendo un conjunto de gran dignidad urbana mediante una estructura de hormigón revestida con fachadas de sillería arenisca de Igueldo.
No obstante, según subraya la asociación, el valor más singular del inmueble reside en sus interiores, que se conservan prácticamente íntegros.
El portal mantiene pavimentos originales, hornacinas, pilastras y columnas de mármol dispuestas de forma simétrica. La planta se organiza en torno a dos cajas de escalera independientes de estudiada geometría —una con arranque curvo destinada a la Mutualidad y otra recta para uso residencial— con balaustradas de hierro sobre basamento de mármol negro.
Especial relevancia adquiere la serie de vidrieras firmadas por el taller donostiarra Construcciones Vidrio-Arte S.A., que representan escenas vinculadas al sector metalúrgico, la producción cementera (Rezola), la construcción ferroviaria (CAF de Beasain) y la industria textil. Para Áncora, se trata de un conjunto iconográfico excepcional estrechamente ligado a la identidad industrial guipuzcoana.
Pese a la integridad de su diseño original, estos espacios interiores carecen actualmente de protección urbanística. La asociación recuerda que durante la revisión del PEPPUC en 2021 solicitó expresamente su catalogación, petición que no fue atendida.
Desde el colectivo patrimonial advierten de que este nuevo caso de “fachadismo”. A su juicio, el vaciado integral no constituye una necesidad técnica inevitable y la transformación residencial del edificio podría ser compatible con la conservación de sus elementos interiores más valiosos.



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