La inauguración del festival Crossover en Donostia, este lunes, ha ido más allá de las propias series con una propuesta que busca incomodar: la instalación “Sobreexposición”, del arquitecto y artista Edorta Subijana, que pone el foco no en las historias, sino en cómo las consumimos. Y lo hace desde una idea tan reconocible como inquietante: “vivimos en un momento de sobreexposición audiovisual”.
La pieza está instalada en la actual sede de Koldo Mitxelena Kulturunea (convento de Santa Teresa), concretamente en un espacio de paso. “Es un lugar donde la atención del público es muy limitada, y ese fue el detonante de la pieza”, explicó el autor a Donostitik. A partir de ahí, la propuesta resulta provocadora: diseñar un sistema capaz de mostrar un capítulo entero de una serie en los apenas 30 segundos que tarda una persona en atravesarlo.
“La gente ve series mientras escribe por WhatsApp o mira redes”, señala Subijana, “pero incluso en la calle estamos rodeados de pantallas; se han abaratado tanto que ya no hay ni una farmacia que no tenga una. Estamos constantemente bombardeados por estímulos audiovisuales”.

Ese diagnóstico se traduce en una experiencia potente: una multipantalla que fragmenta, acelera y superpone imágenes hasta convertirlas en algo difícilmente asimilable. “Queríamos algo deliberadamente no apetecible, no pensado para disfrutar”, reconoce. “No estamos preparados para asimilar ese nivel de información”.
La instalación, además, permite la interacción del público. Es el propio visitante quien enciende el sistema y elige qué capítulo ver. “Llegas, está todo apagado, lo enciendes y eliges entre cuatro capítulos. Entonces el sistema te bombardea”.

Subijana cuenta que, junto al equipo de Crossover, bromeaban recordando La naranja mecánica. “Pensábamos en el programa Ludovico y en ese bombardeo de imágenes”.
Casi artesanal
Lejos de una gran producción museística, “Sobreexposición” es “casi artesanal”. “Es un montaje bastante ‘low cost’, muy hecho a mano, incluso un poco hacker”, admite el autor. “Para un museo esto tendría un presupuesto enorme, casi de planetario. Aquí está hecho con mis propios cacharros”.
“Habrá quien lo vea como una maravilla porque le soluciona el problema de no poder ver muchas series en poco tiempo, pero es claramente una crítica al exceso audiovisual”.
A raíz de la instalación, que invita a la conversación, Subijana apunta también a posibles escenarios futuros: “Creo que a corto plazo, con la inteligencia artificial, habrá más contenidos que personas. Esta sobreexposición es una forma de destrucción. Antes se destruía la cultura quemándola; ahora se destruye ocultándola en una masa infinita de contenido”.
Y añade: “Si mezclamos obras creadas con esfuerzo humano con millones de contenidos generados automáticamente, perderemos el interés. Creo que ya está pasando”.
“Empacho”
La experiencia no es cómoda. “A mí me produce empacho, como una sensación de fritanga”, confiesa. “La pieza va un poco de eso: de saturarte”. Hasta el punto de que han contemplado advertencias prácticas: “Queríamos que se pudiera encender y apagar también por las personas que vigilan la sala. Si no, podrían acabar con un ataque de epilepsia”.
“Sobreexposición”, título —idea de Patxi Presa, recuerda Subijana—, es casi literal: una exposición sobre la sobreexposición. Y también una pregunta que lanza el festival Crossover desde su arranque: ¿cuánto más podemos ver? Toda la programación de Crossover e invitaciones, aquí.



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