«Las alternativas que se ofrecen actualmente en Donostia para las personas sin hogar son muy limitadas: pasar cinco noches en un albergue cada tres meses. Una vez agotada esa opción, la única alternativa es la calle». Esta es una de las principales denuncias que ha puesto sobre la mesa la Red Ciudadana de Acogida este sábado, en una rueda de prensa celebrada en el entorno de la antigua fábrica de Zardoya Otis, en el barrio de Herrera.
El colectivo ha pedido la paralización del desalojo previsto para este lunes, 26 de enero, que afectará directamente a unas 30 personas que viven actualmente en el pabellón 4 del recinto. Dicho pabellón, conforme a lo dicho hoy, ya ha sido adquirido por una promotora privada.
Según han explicado los responsables de la red, los cinco edificios del área de Zardoya Otis están pendientes de una orden de desalojo, lo que dejará a alrededor de 200 personas en situación de sinhogarismo en los próximos meses.
Desde la red inciden en que los desalojos se ejecutan “de forma rápida y silenciosa”, sin tener en cuenta la situación social o económica de las personas afectadas y sin ofrecer soluciones estables. Como ejemplo han mencionado el desalojo de Agustinos en Martutene.
Justicia gratuita y crminalización
En las últimas semanas la Red Ciudadana de Acogida y personas voluntarias han ofrecido acompañamiento jurídico y social a quienes viven en el recinto, con el objetivo de frenar el desalojo. En este marco se solicitó la paralización judicial del procedimiento y se iniciaron los trámites para acceder a la justicia gratuita, una posibilidad que, según denuncian, fue rechazada al argumentarse que la fecha del desalojo ya estaba fijada.
El colectivo también ha criticado que, tanto desde el Ayuntamiento como desde determinados discursos públicos, el espacio haya sido presentado como un problema de seguridad, lo que -afirman- ha contribuido a criminalizar a las personas que viven allí.
Actualmente, recuerdan, más de 500 personas viven en la calle en Donostia y las alternativas institucionales se limitan a estancias muy breves en albergues, tras las cuales no existe ninguna opción real más allá de volver a la vía pública. A ello se suma, denuncian, «la presión policial que expulsa de manera sistemática a estas personas de parques, portales y otros espacios».
Por todo ello el colectivo ha vuelto a exigir la paralización de los desalojos, alternativas habitacionales dignas y una respuesta institucional que evite que más personas acaben en la calle tras el desalojo previsto para este lunes.



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