La obesidad infantil no es un problema futuro: es una realidad que ya afecta a uno de cada tres menores de entre 7 y 14 años en Euskadi. Frente a esta situación, Osakidetza lleva años probando una fórmula diferente —menos sermones y más implicación— que está dando resultados claros: dos de cada tres niños y niñas mejoran su estado de salud en solo un año.
Se trata de El Viaje de Mangols, un programa basado en el juego y la participación familiar que se lanzó en 2021 en la red de Atención Primaria. Ahora, el Servicio Vasco de Salud ultima el lanzamiento de su segunda fase, prevista para el primer semestre de 2026, con un objetivo claro: que los avances no se pierdan con el tiempo.
El reto no es empezar, es mantenerse
La nueva etapa del programa está pensada para quienes ya han pasado por el tratamiento inicial y necesitan apoyo para no abandonar los hábitos saludables adquiridos. Porque uno de los grandes problemas en la obesidad infantil no es solo adelgazar o moverse más durante unos meses, sino mantener esos cambios cuando desaparece el seguimiento médico.
Esta segunda parte refuerza además un aspecto clave: la salud emocional, muchas veces olvidada cuando se habla de peso, pero fundamental para que niños y niñas no vivan el proceso con culpa, presión o frustración.
Un “videojuego” que cambia rutinas reales
El Viaje de Mangols no es un tratamiento tradicional. Combina consultas presenciales con un juego de salud digital, diseñado para que los menores aprendan —jugando— a comer mejor, moverse más y cuidar su bienestar emocional. Todo ello, con la familia como parte activa del proceso.
“Convertir una intervención médica en algo entretenido mejora mucho la adherencia al tratamiento”, explica Iratxe Salcedo, responsable de Pediatría de Atención Primaria de Osakidetza. “La gamificación hace que el aprendizaje sea interactivo y motivador”.
Resultados que van más allá del peso
Los datos hablan por sí solos:
- Mejoras claras en la salud: el 20% de menores con obesidad pasa a sobrepeso en un año, y casi todos los que tenían sobrepeso alcanzan valores saludables.
- Más movimiento, menos pantallas: los niños y niñas físicamente activos aumentan del 24% al 36%, y quienes pasan menos de dos horas al día frente a pantallas suben del 48% al 83%.
- Mejor percepción de la salud: quienes se sienten “bien o muy bien” con su salud pasan del 76% al 95%.
Actualmente, cerca de 450 familias vascas participan en el programa y más de 800 profesionales sanitarios —principalmente pediatras y personal de enfermería— han sido formados para aplicarlo. No es casualidad que El Viaje de Mangols se haya convertido ya en la primera línea de tratamiento contra la obesidad infantil en Atención Primaria.
Un problema de todos
El reconocimiento ha llegado también fuera de Euskadi: el programa acaba de recibir el Premio Estrategia NAOS, que distingue iniciativas innovadoras en la prevención de la obesidad a nivel estatal.
Pero más allá de los premios, el mensaje es claro: la obesidad infantil no se combate solo en la consulta médica, sino en casa, en la escuela y en el día a día. Y cuando se dan herramientas reales —adaptadas al lenguaje de los niños y niñas—, los cambios son posibles.
Porque si dos de cada tres chavales ya lo están logrando, la pregunta no es si funciona, sino cómo extenderlo y no mirar hacia otro lado. Información previa, aquí.



Deja un comentario