Uno de los bares más elegantes y con solera de Donostia se prepara para bajar la persiana o para cambiar de manos. La noticia llevaba meses circulando entre clientes habituales y hosteleros, aunque hasta ahora el cierre de El Nido (calle Larramendi, 13) no había trascendido de forma clara. Sin embargo, hay un dato que confirma el movimiento: el local aparece anunciado en alquiler en Idealista.com.
DonoSShopping, perfil especializado en aperturas y cierres de locales en la ciudad, ha puesto fecha al anunciar que El Nido cerrará esta misma semana.
El local sale al mercado por 5.000 euros al mes
El anuncio publicado en Idealista ofrece el alquiler del local por 5.000 euros mensuales y presenta el espacio como un “emblemático bar con más de 100 años de historia”.
Según el anuncio, el cierre se produce por jubilación de los actuales arrendatarios. El local dispone de licencia de bar Grupo 3.
El texto destaca además que el establecimiento está listo para continuar funcionando desde el primer día “sin necesidad de reformas” y subraya el valor de su ubicación en una de las zonas más transitadas y cotizadas del centro de Donostia.
También pone en valor la decoración del establecimiento y una barra que define como “probablemente la más bonita de la ciudad”.

Un referente
La posible despedida de El Nido supondría otro golpe para la noche donostiarra y coincide prácticamente en el tiempo con el reciente cierre de Alboka Bar en la calle Easo, que se despidió el pasado enero tras décadas formando parte de la vida donostiarra.
El Nido ha sido durante generaciones uno de los bares de referencia de la zona de Reyes Católicos. Un local conocido tanto por su ambiente como por su música y, sobre todo, por una elegancia difícil de encontrar ya en muchos establecimientos de la ciudad.
Quedan muy pocos bares con la personalidad estética y la atmósfera clásica que todavía conserva El Nido.
Más de un siglo de historia en la misma ubicación
El establecimiento abrió en 1917 de la mano de Simona Aperte, una aragonesa nacida en 1881, y desde entonces ha mantenido el mismo nombre y la misma ubicación en la calle Larramendi. Es uno de los bares más antiguos de Donostia.
El local conserva elementos históricos muy reconocibles como su fachada de mármol o la espectacular barra con encimera de alpaca.
Su estética y amplitud incluso llamaron la atención del cineasta Montxo Armendáriz, que rodó en el interior de El Nido una escena de la película 27 horas.




Deja un comentario