San Sebastián, 11 abr (EFE).- Exalumnos del colegio La Salle de Donostia han arropado este sábado en una concentración a las víctimas del poeta y religioso Patxi Ezkiaga, acusado de haber agredido sexualmente a alumnas menores de edad durante su trayectoria como docente y director de este centro educativo.
El acto, que ha tenido lugar a mediodía a escasos metros del colegio, ha sido organizado por antiguos estudiantes del centro para expresar su «inquebrantable solidaridad» con las víctimas de este religioso y escritor, fallecido en 2018, sobre el que pesan más de una veintena de denuncias por agresión sexual.
La concentración, celebrada con el lema «Estamos con las víctimas y La Salle?», ha contado con la presencia de varias de las víctimas de Ezkiaga, junto a sus allegados, así como de exalumnos y de representantes de agrupaciones dedicadas a la protección de la infancia y la lucha contra las agresiones sexuales como ANIR (Asociación Nacional Infancia Robada).
Al término de la concentración, Ana Rubio, antigua estudiante del colegio de La Salle, ha sido la encargada de leer un comunicado en el que los exalumnos ofrecen «un apoyo sin fisuras» a sus antiguas compañeras, al tiempo que denuncian «con firmeza los abusos que sufrieron por parte de quienes debían protegerles cuando eran menores, así como el ecosistema que permitió el abuso durante casi 30 años».
En el escrito, los exalumnos critican «la actitud que La Salle de San Sebastián ha mantenido hacia las víctimas» y acusan al colegio de haber «cerrado de par en par la puerta a una reparación colectiva sincera». «Este comportamiento nos resulta totalmente decepcionante y lamentable», denuncian.
Reclaman al colegio que «cambie de actitud, que asuma las demandas presentadas por las víctimas a través del Ararteko y que, de una vez por todas, inicie el camino hacia una reparación colectiva sincera».
A continuación, ha tomado la palabra el representante de ANIR Ciro Molina, quien ha expresado su apoyo a las víctimas y ha destacado la importancia de que «la Iglesia se someta al Estado de derecho y envíe a la Justicia ordinaria todos los casos de pederastia porque esa es la única manera de salvaguardar los derechos de las víctimas».
Las denuncias de agresiones sexuales por parte de Patxi Ezkiaga que se conocieron hace dos años llevaron a instituciones como el Ayuntamiento de Legorreta a revocar su condición de hijo predilecto, y a retirar también una escultura en su honor. Más información sobre el caso, aquí.



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