El alcalde de Donostia Jon Insausti ha ofrecido esta mañana su primera rueda de prensa del año, una comparecencia con la que ha querido marcar el inicio político de 2026 tras sus primeros 60 días al frente del Ayuntamiento. En su intervención Insausti ha pedido confianza y colaboración a la ciudadanía, ha ofrecido escucha y trabajo, y ha señalado los principales retos que afrontará la ciudad en los próximos meses.
De cara al año que comienza Insausti ha subrayado que 2026 será un año clave marcado por los avances en la modificación del PGOU, el final de importantes obras urbanas y la puesta en marcha del impuesto turístico. También ha hecho referencia a la nueva movilidad asociada al Topo, sobre la que ha reconocido que aún es necesaria una mayor labor pedagógica para explicar su impacto en la vida diaria de la ciudadanía.
Insausti también ha puesto en valor la importancia de las nuevas plazas y espacios públicos que se abrirán una vez concluyan las obras en enclaves como Buen Pastor, la Bretxa y Tabakalera, concebidos como puntos de encuentro para la ciudadanía.
Vivienda
El alcalde ha reiterado que la vivienda será el eje principal de la política municipal durante este año, y ha anunciado un “acelerón” en esta materia con el objetivo de que en 2026 esté en marcha la construcción de 2.300 viviendas en distintos desarrollos de la ciudad, para lo que hay movilizados más de 100 millones de euros. La destacado los desarrollos de Ciudad Jardín y Añorga Infierno, así como Illarra, Igara, la antigua cárcel, el Apostolado, Riberas de Loiola y Morlans. Todo ello, ha precisado, sin entrar aún en ámbitos que serán esenciales como los cuarteles, la playa de vías de Easo o Auditz Akular.
Además de la construcción, el Ayuntamiento trabajará en la segregación de viviendas y en la conversión de locales con el objetivo de generar nuevas oportunidades residenciales allí donde sea posible. Insausti ha añadido que se mantendrá el control sobre las viviendas turísticas, que ya cuentan con regulación específica.
Seguridad
Otro de los asuntos abordados ha sido la seguridad, un ámbito que, según ha señalado, conviene mirar de frente para que no se enquiste, si bien ha incidido en que Donostia sigue siendo una ciudad segura.
En este contexto ha avanzado entre otros asuntos la elaboración de un mapa de seguridad, la posible reubicación de la comisaría de la Ertzaintza en el Infierno, una mayor dotación tecnológica para la Guardia Municipal en Morlans, y la creación de una comisaría conjunta de Ertzaintza y Guardia Municipal en Egia, una iniciativa que ha calificado de pionera en una zona «complicada» y con gran flujo de personas debido a la estación.
Insausti también ha apuntado la necesidad de avanzar en la lucha contra la reincidencia, en Donostia ya hay acceso al Sistema de Registros de Apoyo a la Administración de Justicia (Siraj, e incluso ha planteado la conveniencia de cambios en el Código Penal.
El diseño de una nueva ciudad
El alcalde se ha referido asimismo al reto de una ciudad cada vez más envejecida. En este sentido ha recordado la celebración de un congreso en el Kursaal, del que espera extraer claves para afrontar esta realidad, y ha expresado su voluntad de empezar a definir en 2026 qué ciudad quiere Donostia para los próximos años.
San Bartolomé, un tema casi «viejo»
En el apartado de proyectos estratégicos el alcalde ha manifestado su deseo de que el futuro de San Bartolomé quede definido en el primer trimestre de 2026 y ha considerado que es ya casi «un tema viejo». Entre las propuestas que ha recibido se ha referido a la posibilidad de construir un aparcamiento para residentes una vez descartadas definitivamente las opciones de aparcamiento de rotación y centro comercial, que, según ha afirmado, “no tenían sentido”.



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