Reciclar botellas y latas para obtener saldo de transporte público. O diseñar un robot capaz de recoger medusas sin dañarlas y devolverlas mar adentro. Son ideas concretas, fáciles de explicar y con una clara vocación urbana. Detrás de ellas están EKOPAY y JELLYBOT, los dos proyectos ganadores del Donostia Innovation Challenge 2025, un programa impulsado por Fomento de San Sebastián para acercar la innovación a la juventud donostiarra. Hoy se ha celebrado la entrega de premios en el Kursaal.
Reciclar y moverse por la ciudad
Para Maddi Ocón, integrante del equipo de EKOPAY, el premio ha sido una sorpresa. “No esperábamos ganar, aunque también teníamos la esperanza porque hemos trabajado un montón”, ha explicado a Donostitik.com.
Maddi tiene 16 años, cursa primero de Bachillerato en Ekintza Ikastola y forma parte de un grupo de cinco personas que lleva desde el inicio del curso desarrollando el proyecto.
EKOPAY consiste en una máquina que recoge botellas y latas, las escanea y las compacta. En función de la cantidad reciclada, el sistema genera un crédito que se acumula y puede utilizarse en el transporte público, como el autobús o las bicicletas públicas. “Queríamos algo útil, que sirviera de verdad”, ha resumido Maddi.
La idea surgió tras valorar varias propuestas. “Había muchas ideas, pero al final nos decantamos por una medioambiental, que es algo que nos motiva mucho. La contaminación es un problema en todo el mundo y el proyecto puede aportar algo práctico”, ha señalado.
El equipo lo completan Javi Marín, Iago Perurena, Enaitz García y Alejandra Bernarás, a quienes Maddi destaca especialmente: “Como grupo hemos funcionado muy bien”.

Un robot para convivir con el mar
En la categoría de Formación Profesional, el jurado ha premiado JELLYBOT, un proyecto desarrollado por alumnado de Easo Politeknikoa. Se trata de un robot autónomo y ecológico diseñado para recoger medusas cerca de la costa y devolverlas a alta mar, evitando picaduras sin dañar a los animales ni alterar el ecosistema.
“Empezamos pensando qué problemas había y se nos ocurrieron las olas y los desprendimientos, pero controlar el mar nos parecía demasiado complejo”, ha explicado a DonostiTik.com Xemark Arteaga, uno de los integrantes del equipo. “Lo de las medusas nos pareció más simple y más eficaz”.
El grupo, formado por jóvenes de entre 19 y 21 años, no esperaba llegar tan lejos. “El mero hecho de llegar a la final ya ha sido una sorpresa”, reconoce, tras varios meses de trabajo intenso. Junto a Xemark han desarrollado el proyecto Iker Telleria, Erik Ramos, Danel Baena y Marcos Sánchez. “Ojalá se pudiera llevar a la realidad”, añade.

Un reto educativo con impacto local
La entrega de premios se ha celebrado en el Kursaal, en el marco de la novena edición del Donostia Innovation Challenge. Este año han participado más de 300 estudiantes de nueve centros educativos de San Sebastián, que han desarrollado un total de 62 proyectos vinculados a la mejora de la ciudad mediante el uso de tecnologías disruptivas como la robótica avanzada, la inteligencia artificial, la impresión 3D, la realidad mixta o el internet de las cosas.
El programa, impulsado por el Ayuntamiento de San Sebastián a través de Fomento de San Sebastián, busca fomentar el talento joven, el trabajo en equipo y las vocaciones STEAM, conectando al alumnado con retos reales del entorno urbano y con el tejido empresarial local. Durante cuatro meses, entre septiembre y diciembre, los equipos han trabajado en cerca de 200 sesiones con el acompañamiento de nueve entidades colaboradoras.
La concejala de Economía y Empleo Local, Ane Oyarbide, destaca que el Donostia Innovation Challenge es “una herramienta clave para conectar con la juventud donostiarra, escucharla y hacerle partícipe de la búsqueda de soluciones innovadoras a los retos reales de San Sebastián”, subrayando también el papel de las entidades que ejercen labores de mentorización.
Más proyectos reconocidos
Además de los primeros premios para EKOPAY y JELLYBOT, el jurado ha otorgado otros reconocimientos. El premio al mejor diseño de proyecto fue para Oski del centro Nazaret; el galardón al proyecto con mayor impacto social recayó en Jmal de Axular; el reconocimiento al proyecto más innovador fue para Okulens de Ceinpro; el premio a la viabilidad y gestión económica se concedió a Enigma de Easo Politeknikoa, y el reconocimiento a los valores actitudinales fue para Donostia IA, del centro St. Patrick’s.
Desde su puesta en marcha, el Donostia Innovation Challenge ha celebrado nueve ediciones en las que han participado cerca de 3.300 alumnos y alumnas, con la implicación de más de 80 centros educativos y entidades colaboradoras.



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