San Sebastián, 26 mar (EFE).- Lejos de limitarse al acto anestésico, los médicos anestesistas abarcan todo el proceso perioperatorio: desde la evaluación y optimización previa de la persona, hasta la reanimación posquirúrgica y el manejo del paciente crítico, una actuación médica que va mucho más allá de «dormir» a un enfermo.
Cerca de 2.000 especialistas de este ámbito de la salud participan hasta el próximo sábado en el 38 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) que se celebra desde este jueves en Donostia.
Una cita cuya relevancia respaldan cifras como los más de cuatro millones de personas que cada año se someten en nuestro país a procedimientos que requieren anestesia, explica la organización en una nota.
Comunicaciones científicas
Esta edición del congreso, durante el que se expondrán cerca de 1.600 comunicaciones científicas y pósteres, estará marcada por la inteligencia artificial, la seguridad del paciente y el control del dolor como temas centrales.
El primero de estos asuntos cobrará un protagonismo especial, dado que en los quirófanos y en las áreas críticas de los hospitales los anestesiólogos manejan grandes volúmenes de datos, entre los que se encuentran registros hemodinámicos, ventilatorios y neurológicos.
Un volumen de información que, gracias a la IA, puede transformarse en «conocimiento útil» para anticipar complicaciones antes de que lleguen a manifestarse.
«Estamos viviendo un cambio de época muy estimulante. La inteligencia artificial no viene a sustituirnos sino a amplificar nuestra capacidad de prever, integrar información y tomar decisiones con mayor seguridad», explica la presidenta del comité científico del congreso, Pilar Argente.
Por otra parte, en el ámbito de la seguridad del paciente, los profesionales de la anestesiología deben afrontar un perfil de persona a tratar que ha cambiado «significativamente», con unos enfermos cada vez más mayores, frágiles y con múltiples patologías, lo que exige una medicina «más personalizada».
«Debemos pasar de protocolos rígidos a estrategias adaptadas a cada paciente. El objetivo es ofrecer una atención individualizada que permita una recuperación más rápida y con mejor calidad de vida», detalla Argente.
La anestesiología es una de las especialidades médicas que «más ha contribuido a mejorar la seguridad del paciente en las últimas décadas», destaca la organización del congreso en su nota, en la que también desvela que la mortalidad asociada al acto anestésico «se ha reducido a la mitad en los últimos 30 años, pasando de un fallecimiento por cada 100.000 procedimientos en 1990 a uno por cada 200.000 en 2020″.
En esta línea, el doctor presidente del SEDAR, Javier García, recuerda que los anestesiólogos trabajan diariamente con fármacos potencialmente letales, «como anestésicos generales y relajantes musculares derivados del curare, capaces de deprimir la respiración y la función cardiovascular en cuestión de segundos».
«Manejamos medicamentos que, sin el conocimiento adecuado, podrían provocar la muerte inmediata del paciente. Nuestra labor es garantizar su uso seguro en millones de intervenciones cada año», recalca.
4.000 muertes anuales
De hecho, los expertos advierten de que, sin la presencia de anestesiólogos, podrían producirse hasta 4.000 muertes anuales en pacientes sanos en España por causas directamente relacionadas con la anestesia: esto es cuatro veces más que los fallecidos por accidentes de tráfico.
En el ámbito del control del dolor, el congreso prestará especial atención a la prevención prevención del dolor crónico posquirúrgico y a la optimización de los protocolos ERAS en cirugías de alta complejidad, como la cardíaca o la hepática avanzada.
En este campo, los expertos abogan por un enfoque integral y multidisciplinar que combine «técnicas regionales», un uso más racional de los opioides y la incorporación de terapias intervencionistas y regenerativas con respaldo científico, concluye la nota.



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