Ha comenzado el derribo del edificio situado en el número 26 de la Calzada Vieja de Ategorrieta, uno de los últimos testimonios conservados del Colegio San Ignacio. Áncora denuncia la desaparición del inmueble, construido en 1906 por el arquitecto Juan José Gurruchaga, y lamenta que el Ayuntamiento de San Sebastián no atendiera la solicitud de protección que la asociación formuló durante la revisión del Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (PEPPUC).
El antiguo bloque, utilizado en su última etapa como Noviciado de Jesuitas, dará paso a una residencia de estudiantes. Áncora considera que el nuevo uso podría haberse implantado «sin necesidad de sacrificar este simbólico edificio de piedra», de 120 años de antigüedad, y denuncia una «dinámica especulativa alentada por las instituciones».
La construcción tenía cinco alturas y más de 400 metros cuadrados en planta. Levantada inicialmente como internado, surgió como ampliación del primitivo Colegio de San Bernardo, fundado por hermanos de La Salle procedentes de Bayona. El inmueble destacaba, según Áncora, por su «calidad constructiva» y por su monumental fachada principal de sillería arenisca, flanqueada por pináculos y presidida por un frontón triangular.
El pensionado de Ategorrieta fue adquirido en 1928 por los jesuitas, que dieron continuidad a su función educativa. La asociación recuerda que buena parte de las construcciones que integraban aquel conjunto han desaparecido: Villa Brunet Enea fue demolida en 1972; en los años 80 desapareció el edificio original del colegio, conocido como «el tranvía»; y en 2004 fue derribada Villa Argentina, de la que únicamente permanecen sus machones de entrada.
Para Áncora, con este nuevo derribo «desaparece el principal vestigio arquitectónico de la historia del colegio y otro referente anclado en la memoria sentimental y urbana de Ategorrieta», vinculado a varias generaciones de alumnos y religiosos.
La asociación enmarca lo ocurrido en un entorno que considera «severamente castigado por la presión inmobiliaria» y señala también la sustitución de las villas Celay Enea, en el número 36 de la Calzada Vieja de Ategorrieta, y Pirineos, en el 73, actuaciones que asegura cuentan con «beneplácito municipal».



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