Áncora ha solicitado al Ayuntamiento de Donostia la suspensión inmediata del derribo de villa Gure Baitha, en Miraconcha, al considerar que el edificio continúa protegido y que debe aplicarse el procedimiento previsto en la Ley de Suelo y Urbanismo del País Vasco.
Según ha informado la asociación, la licencia de derribo tiene su origen en una solicitud presentada en 2018 por la promotora Berme 2007 S.L. que habría sido obtenida por silencio administrativo. Áncora señala que posteriormente, en 2021, Gure Baitha fue incorporada al Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (PEPPUC) con grado de protección D.
La asociación añade que la propiedad recurrió la inclusión del inmueble en el catálogo, pero que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco rechazó el recurso y confirmó la validez de la protección otorgada por el Pleno municipal.
Siempre según la versión de Áncora, el pasado 26 de mayo la concejala de Urbanismo autorizó la ejecución del derribo sin que Gure Baitha hubiera sido previamente descatalogada. La asociación considera que se produce así una «situación anómala», ya que, sostiene, «la demolición avanza mientras continúa vigente una ficha urbanística que ordena expresamente la conservación del edificio histórico».
Ante esta situación, Áncora ha solicitado que se aplique el procedimiento recogido en el artículo 211.3 de la Ley de Suelo y Urbanismo del País Vasco, que, según explica la asociación, regula los casos en los que una licencia urbanística entra en contradicción con un instrumento de planeamiento aprobado posteriormente.
«Es preciso ordenar inmediatamente la suspensión de las obras como medida cautelar y por espacio máximo de cuatro meses, mientras se resuelve el conflicto», reclama Áncora.
La asociación considera que su petición tiene carácter urgente ante el riesgo de que se produzca un perjuicio irreversible. Áncora enmarca además el caso de Gure Baitha en lo que denomina una «interminable serie de derribos» de los últimos años y considera que la desaparición de la villa supondría una «pérdida crítica» por encontrarse en un entorno «especialmente sensible de cara a la percepción urbana».



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