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“Me eduqué más gracias a Concha Chaos que a muchos maestros”

Elena Oregi, Maite Vollmer y Virginia Imaz en el homenaje a Concha Chaos. Foto: A.E.
03 Abr.19
Tiempo de lectura: 3 minutos
Emotivo homenaje a una bibliotecaria cuya contagiosa pasión por la lectura y su buen trabajo dejaron huella en Donostia

“Iba a verla y me hacía sentir especial por cómo me trataba. Con el tiempo vi que trataba así de bien a todos los niños que iban a la biblioteca”, narró la cuenta cuentos Virginia Imaz. Y probablemente esa es la clave de que aquellos incipientes lectores que conocieron hace ya mucho a la bibliotecaria Concha Chaos la recuerden con tanto cariño.

Entre la jovencita Maite Vollmer, la cuenta cuentos Virginia Imaz y la directora de la Biblioteca Central Infantil Elena Oregi desarrollaron ayer un homenaje que a Concha Chaos, seguro, le hubiera arrancado más de una sonrisa. También alguna lágrima como les pasó a algunos presentes.

Y es que el carácter de esta pionera de las bibliotecas infantiles, muy apasionada de su trabajo, se vislumbró perfectamente entre anécdota y anécdota. No en vano Maite es sobrina bisnieta de la homenajeada, Virginia se educó “gracias a Concha más que a muchos maestros” y Elena sucedió a Chaos cuando se jubiló como responsable de la Biblioteca Central Infantil en 2007. Y todas tenían mucho que contar.

“Siempre que se me ocurría una idea me decía: escríbela antes de que se te olvide”, narró Maite, añadiendo que compartía con su tía Conchita una buena imaginación gracias a la lectura. Una afición que inculcó Chaos a la niña utilizando los créditos de las películas como ‘gancho’.

La cuenta cuentos Virginia Imaz, que acudía a la biblioteca de muy jovencita huyendo de la lluvia (como tantos otros pequeños donostiarras), descubrió allí la pasión por las historias. Descubrió también que no siempre es fácil encajar en el sistema porque a los 14 años tuvo que abandonar la biblioteca infantil y volvió en incontables ocasiones hasta que Chaos la ‘rescató’ para que trabajara con un grupo que se reunía los sábados por la tarde a organizar sesiones de teatro, entre otros eventos, y del cual salieron algunas personalidades como la de Javier Gurrutxaga.

Virginia Imaz descubrió también que el trabajo de bibliotecaria no consistía en leer todo el día, algo que para su decepción le explicó la propia Concha mostrándole los entresijos del archivo, y posteriormente, en una I Feria del Libro y del Disco fue animada por Chaos para que acudiera a contar historias y Virginia lo hizo (“sorprendida” de que pagaran por ello).

Una pionera

Además de la Medalla al Mérito Ciudadano que ya recibió Concha Chaos en 2007, el Ayuntamiento ha puesto el nombre de la bibliotecaria a una calle del nuevo barrio de Txomin Enea. El homenaje de ayer se organizó con motivo del Día Internacional del Libro Infantil (fecha del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen). Además de amigos y familia se encontraban en el evento el director gerente de Donostia Kultura Jaime Otamendi y el concejal del área Jon Insausti. 

Además de ser bibliotecaria Concha fue una gran amante y coleccionista de libros. Conservaba especialmente libros de literatura infantil y tras su fallecimiento su sobrina Altamira donó su colección de libros al Centro de Documentación Infantil. Próximamente podrá ser consultado, según explicó ayer Elena Oregi.

Concha tenía 24 años cuando empezó a trabajar en la Biblioteca Municipal, en su sede de la Plaza de la Constitución. En la década de los 70 creó una sección infantil en la tercera planta.

En 1994 San Sebastián dio un salto en esta materia. Se inauguró la nueva sede en la calle Fermín Calbetón 25, la actual Biblioteca Central Infantil, y Chaos capitaneó el proyecto. Ya entonces introdujo nuevos servicios como el Centro de Documentación del Libro Infantil y la Bebeteca para niños de 0 a 5 años.

Su pasión por la lectura resultaba contagiosa, algo en lo que coinciden quienes trataron con ella y la responsabilizan en parte importante de su afición por las buenas historias.

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