El documental Black Water (2025), última película de la Sección Oficial del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia que opta a premio, se proyecta hoy a las 19:00 en el Teatro Victoria Eugenia. Dirigida por Natxo Leuza, la cinta sitúa a Bangladés en el epicentro de la crisis climática y pone rostro a uno de los mayores retos del futuro: los refugiados climáticos.
“Ponemos en primera línea uno de los problemas más importantes”, ha explicado Leuza, que advierte además de una desigualdad estructural: “El término ‘refugiados climáticos’ lo usamos nosotros, pero no está aceptado. Sin embargo es un problema creciente y los ricos podrán pagar por escapar de hambrunas o del calentamiento. Los pobres, no”.
El origen del proyecto está en un proceso previo de investigación sobre desplazamientos forzados: “Estaba trabajando en temas de refugiados, uno en Ucrania y otro en Grecia, y quería cerrar la trilogía en Bangladés. Pero al llegar empecé a desviar el punto de vista y me encontré con los refugiados climáticos”.
A partir de ahí, el equipo se centró en la transformación del territorio: “Empecé a investigar y vi que el litoral sur, los manglares, se iban inundando. De aquí a 2050, entre 20 y 30 millones de personas se van a tener que mover, y la gran ciudad es el primer paso”.
Una mirada humana frente a los datos
Leuza ha subrayado que su intención no era hacer un documental convencional: “Siempre me ha interesado el cambio climático de fondo, pero quería hacer una película más humana, menos de datos, dando el protagonismo a tres personajes que tienen que dejarlo todo”.
Esa apuesta por lo humano se trasladó también al proceso de rodaje: “No eran actores profesionales, pero me regalaban ser ellos mismos. Fueron tan generosos que salvaron la película en varias ocasiones”.
El resultado combina una fuerte carga estética con un relato íntimo, en línea con un tipo de cine que, como ha señalado el director del festival Josemi Beltrán, “entra por lo ético y por lo estético”.
Recorrido internacional y producción
El productor Jokin Pascual ha destacado el recorrido de la película: “Ha tenido un recorrido festivalero importante. En el Festival de Guadalajara se llevó el premio de la sección Cine Socioambiental, algo que fue inesperado”.
Además, la cinta se ha estrenado durante una semana en salas en España, lo mínimo que se requiere para poder optar a los Goya. «El de los documentales es un mundo complicado”, ha explicado Jokin Pascual.
Una crisis global
El documental pone el foco en Bangladés, uno de los países más vulnerables al cambio climático. Las previsiones apuntan a que en 2050 podría haber hasta 30 millones de desplazados internos por la subida del nivel del mar, en un contexto en el que el fenómeno de los refugiados climáticos podría alcanzar los 250 millones de personas en todo el mundo.
En ese escenario, Black Water plantea una pregunta de fondo: cuánto tiempo podrán resistir ciudades como Dacca la llegada masiva de población desplazada.
El filme deja, no obstante, una puerta abierta: “El final de la película se deja en manos de la juventud”, han señalado sus responsables, como una forma de introducir una mirada de esperanza dentro de un contexto marcado por imágenes “casi apocalípticas”.



Deja un comentario