Varios centenares de donostiarras, en su mayoría mujeres, han recorrido este jueves la Parte Vieja con sus carros y bolsas de la compra para reivindicar seguir dando bocadillos a las personas sin hogar sin ser identificadas por la Guardia Municipal. La polémica tiene su origen en la prohibición de las cenas solidarias de Kaleko Afari Solidarioak (KAS) en la vía pública.

El paseo ha transcurrido en un ambiente tranquilo por las calles del barrio y ha culminado en la plaza de la Constitución con una imagen singular: cientos de personas levantando sus carros para defender la posibilidad de seguir alimentando a quienes viven en la calle.

«Parece que en Donostia llevar un carro de la compra se ha convertido en algo sospechoso», ironizaba la convocatoria, que animaba a los participantes a caminar por la Parte Vieja con carros y bolsas. «Si quieren saber qué llevamos en nuestros carros, se lo enseñaremos», añadía el mensaje, antes de resumir el motivo del acto: «Un bocadillo no debería ser motivo de persecución».

El conflicto abierto por la prohibición de las cenas y las posteriores identificaciones ha trascendido ya las fronteras de Donostia y ha llegado a medios de ámbito nacional, instalando fuera de la ciudad el debate sobre el reparto de alimentos a las personas sin hogar.

Hasta su prohibición, las cenas de KAS alimentaban a unas 300 personas. Más información, aquí.






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