San Sebastián, 18 feb (EFE).- La presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, se ha mostrado «indignadísima» por la semilibertad de la que goza el preso de ETA Juan Ramón Carasatorre, uno de lo condenados por asesinar a su hermano Gregorio, concejal del PP asesinado en 1995 en San Sebastián.
La responsable de Covite ha expresado así, en declaraciones a EFE, su gran enfado al conocerse este miércoles que a ese interno en la cárcel alavesa de Zaballa se le ha aplicado el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario que, según fuentes del Gobierno Vasco, no es un tercer grado sino una fórmula intermedia para preparar la salida de prisión cuando el cumplimiento de la pena está muy avanzado.
Con esta concesión, Carasatorre lleva desde el pasado 2 enero en semilibertad, por lo que puede salir de la cárcel de lunes a viernes con la obligación de dormir en prisión, una vez que el preso acreditó que va a trabajar o hacer voluntariado.
Es el mismo artículo que se le aplicó a principios de este mes al exjefe de ETA GArikoitz Aspiazu, Txeroki, que sale de la cárcel donostiarra de Martutene los cinco días laborales de la semana.
Consuelo Ordóñez ha denunciado que «están usando esta trampa» para proseguir con «la amnistía encubierta» de los presos etarras que, a su juicio, promueven los gobiernos vasco y central.
La presidenta de Covite ha advertido de que ni Carasatorre ni ‘Txeroki’ han cumplido las tres cuartas partes de sus condenas pero, pese a ello, se les aplicada «de forma ordinaria» el citado artículo 100.2 que, según asegura, está contemplado como «medida excepcional».
Teme que bajo esta misma fórmula se aplique «de forma sistemática» a más presos y ha hablado de que habría sido otorgada a un total de 17 presos de la banda terrorista, si bien desconoce a quiénes, salvo los dos mencionados.
Ordóñez ha indicado que «ya le habían comunicado» la aplicación de esta fórmula el pasado 2 de enero pero creyó que se trataba del acceso a «tercer grado», por lo que se ha llevado «un gran disgusto» al confirmar, ahora con el segundo preso de ETA, que se trata de un situación de semilibertad.
El caso de Carasatorre le indigna especialmente porque se trata de uno de los tres condenados por el asesinato a tiros de su hermano y porque recientemente había hecho una solicitud para mantener un encuentro restaurativo con él, petición que dirigió a la dirección del centro penitenciario y al Departamento vasco de Justicia y Derechos Humanos, y que entiende que «seguirá en tramitación».



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