Hay sorpresas en las playas donostiarras ahora que las mascarillas ya no llaman la atención. Como la de este vecino, que al mediodía ha sacado a pasear al loro por la playa de la Concha. «Nunca lo traigo, pero ellos también disfrutan», explicaba con el loro al hombro al mejor estilo pirata. El animal, encantado y sin un mínimo ademán de salir volando, observaba a la vez que era observado por quienes se cruzaban en la orilla.
Hay sorpresas en las playas donostiarras ahora que las mascarillas ya no llaman la atención. Como la de este vecino, que al mediodía ha sacado a pasear al loro por la playa de la Concha. «Nunca lo traigo, pero ellos también disfrutan», explicaba con el loro al hombro al mejor estilo pirata. El animal, encantado y sin un mínimo ademán de salir volando, observaba a la vez que era observado por quienes se cruzaban en la orilla.
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