La Policía Nacional ha desmantelado en Donostia la mayor organización dedicada a la trata de mujeres con fines de explotación sexual desarticulada en Euskadi en los últimos años. La operación, desarrollada en torno a una villa situada en el paseo Zubiberri, en el barrio del Antiguo, se ha saldado con 15 detenidos, diez víctimas liberadas y el ingreso en prisión sin fianza de la principal investigada, considerada la líder de la trama.
La investigación, bautizada como Operación Buda, arrancó en febrero de 2025 gracias a la llamada anónima de dos mujeres que denunciaron la situación que se vivía en el inmueble. Según ha explicado esta mañana la Policía Nacional, el operativo ha permitido desmantelar una organización dedicada a la explotación sexual, el tráfico de drogas y delitos contra los derechos de los trabajadores.
La última detención se practicó ayer mismo y la operación continúa abierta, por lo que no se descartan nuevas víctimas ni más arrestos.
Hasta 60.000 euros en una noche
Según las mismas fuentes, la organización podía llegar a ingresar entre 50.000 y 60.000 euros en una sola noche.
Las mujeres explotadas, de entre 20 y 30 años, eran en su mayoría de nacionalidad venezolana y colombiana. Eran captadas cuando ya se encontraban en España y trasladadas posteriormente a Donostia.
Entre los quince detenidos figuran cinco hombres, de nacionalidades colombiana, española y guatemalteca, y diez mujeres, entre ellas la responsable del prostíbulo, de origen colombiano, y otras encargadas. También fue arrestada la pareja sentimental de la principal investigada, a quien los investigadores atribuyen amenazas contra las víctimas.
La Policía ha subrayado que este tipo de investigaciones solo pueden prosperar cuando alguna de las mujeres explotadas da el paso de denunciar, como ocurrió en este caso.
Una investigación de más de un año
Los investigadores han descrito la organización como una estructura perfectamente jerarquizada. Cada integrante desempeñaba una función concreta: control de las mujeres, captación de clientes, traslados, gestión económica del negocio y distribución de drogas. Las víctimas estaban sometidas a un control permanente sobre su actividad, su forma de vestir, sus salidas y sus relaciones con los clientes.
Las encargadas, conocidas como «mamis», gestionaban los teléfonos, concertaban las citas y coordinaban el funcionamiento del chalet durante las 24 horas del día, mientras distintos hombres realizaban los traslados de las mujeres hasta los encuentros con clientes.
La investigación también permitió acreditar la venta de cocaína, metanfetamina y otras sustancias, además de medicamentos para la disfunción eréctil, que se ofrecían mediante palabras clave como «flor blanca» o «flor rosa».
Dinero, joyas, armas y droga
El pasado 20 de mayo los agentes practicaron cuatro registros simultáneos, entre ellos el de la villa del Antiguo, considerada el centro de operaciones de la organización. Allí intervinieron más de 65.000 euros en efectivo, además de dólares y libras esterlinas, cocaína, tusi, metanfetamina, MDMA, armas, dos drones, siete datáfonos, una veintena de teléfonos móviles, ordenadores, un lingote de oro, relojes de alta gama, joyas y abundante documentación sobre la actividad del prostíbulo. En el momento de la intervención había trece mujeres ejerciendo la prostitución en el inmueble.
La principal investigada ya había sido detenida en 2018 por hechos de características similares en otro club de Gipuzkoa, procedimiento que todavía se encuentra pendiente de juicio, según han indicado los responsables policiales. La mujer dirigía presuntamente el chalet desde 2023 y ha ingresado en prisión provisional sin fianza.
Los detalles de la denominada Operación Buda han sido presentados este jueves en la Comisaría de la Policía Nacional de San Sebastián por la delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia; la jefa superior de la Policía Nacional en el País Vasco, Teresa Herráez, y el responsable del operativo, Alejandro N., jefe del Grupo II Operativo de Extranjeros de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Gipuzkoa.
Durante la presentación del operativo, la delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia, ha agradecido el trabajo desarrollado por los agentes y ha asegurado que la trata de seres humanos constituye «la esclavitud del siglo XXI».





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