La Universidad de Deusto ha celebrado este 28 de enero la festividad de su patrono, Santo Tomás de Aquino, con un acto académico en el que se ha reconocido el esfuerzo de sus nuevos graduados, doctores y estudiantes más brillantes del curso 2024-2025.
La jornada ha incluido la investidura de los nuevos graduados en Teología y de los nuevos doctores, así como la entrega de distinciones académicas, y ha marcado también el inicio del calendario de graduaciones de los 1.818 estudiantes de grado que han culminado sus estudios este curso.
En total, la Universidad de Deusto ha sumado 2.933 nuevos titulados, entre ellos 1.094 egresados de máster y 21 nuevos doctores. Por facultades los titulados de grado se distribuyen del siguiente modo: 349 en Deusto Business School, 350 en Ciencias Sociales y Humanas, 181 en Derecho, 257 en Ingeniería, 393 en Educación y Deporte, 272 en Ciencias de la Salud y 16 en Teología.
El acto académico, precedido por una eucaristía en la Capilla Gótica, comenzó con la entrega de los Premios Fundación Mendieta y Lambarri, Honors Program, Premios Extraordinarios Fin de Carrera y el Premio Extraordinario Ignacio Ellacuría. A continuación se rindió homenaje al profesorado y personal colaborador jubilado, antes de las investiduras y del discurso del rector.
“Nunca ha sido tan urgente cuidar de los pobres”
En su intervención, el rector Juan José Etxeberria subrayó el compromiso de la Universidad de Deusto con una de las preferencias apostólicas de la Compañía de Jesús: caminar junto a los pobres en una misión de reconciliación y justicia. Un compromiso que, según explicó, va más allá de las situaciones de pobreza económica e incluye a todas las personas que sufren discriminación o abuso.
Etxeberria alertó de una sociedad cada vez más marcada por la indiferencia y por la creciente brecha entre ricos y empobrecidos, y defendió la necesidad de construir una cultura de la compasión frente a la falta de piedad. «Nunca ha sido tan urgente cuidar de los pobres», afirmó, recordando que «solo habrá un futuro esperanzador para nosotros si también lo hay para las víctimas de este mundo».
El rector destacó que la universidad, aunque no sea el espacio donde se concentran las situaciones de mayor vulnerabilidad social, sí puede fomentar el encuentro con personas y comunidades empobrecidas a través de experiencias formativas, prácticas, investigación comprometida y una docencia conectada con la realidad social. Además, recordó que la propia comunidad universitaria no está exenta de situaciones de discriminación que interpelan a toda la institución.
Caminar al modo universitario
Etxeberria señaló tres ámbitos desde los que una universidad jesuita puede avanzar en este compromiso: una formación integral que ayude a comprender y juzgar la realidad social; una investigación rigurosa que analice las causas estructurales de la pobreza y la exclusión; y una responsabilidad pública que contribuya al debate social con propuestas y soluciones viables.
Asimismo, defendió la necesidad de reconocer que no todo el conocimiento relevante se genera en la academia y que las personas y comunidades empobrecidas poseen una comprensión profunda de sus propias realidades. «Aliarnos con ellas y con sus organizaciones es, además de un imperativo moral, una vía fecunda de aprendizaje y de producción de un conocimiento más útil y justo», afirmó.
El rector concluyó subrayando que este compromiso interpela a toda la comunidad universitaria y representa una oportunidad para profundizar en la misión académica y crecer en humanidad. «Caminar en solidaridad con los pobres solo será posible si caminamos juntos, como comunidad universitaria», señaló.
Tras este acto central, las distintas facultades de la Universidad de Deusto celebrarán en las próximas semanas las ceremonias de graduación de sus nuevos titulados.



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