Donostia ha inaugurado este miércoles tres esculturas concebidas como refugios para la biodiversidad urbana y el primer recorrido de Biarteko Mugi, un proyecto impulsado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y Chillida Leku que une arte, ciencia y tecnología para acercar la naturaleza urbana a la ciudadanía.

Las tres obras forman parte de Urban Fauna Resort, una iniciativa que propone una nueva forma de entender el arte público. Además de su valor artístico, las esculturas han sido diseñadas para favorecer la biodiversidad nativa e invitar a reflexionar sobre la importancia del patrimonio natural de la ciudad.
El concejal de Medio Ambiente, Iñigo García, ha señalado que el proyecto «invita a mirar la ciudad con otros ojos y a descubrir que la naturaleza forma parte de nuestro día a día». «La biodiversidad no está solo en los grandes espacios naturales; también vive en nuestros parques, jardines y calles. Conocerla es el primer paso para protegerla», ha añadido.
Las esculturas se encuentran en los jardines del Palacio Miramar (Biribilgune), el parque Cristina Enea (Walls into Porous Boundaries) y la plaza Europa, frente a la biblioteca de la EHU (Geltoki bizia).
La jornada ha servido también para presentar el primer recorrido de Biarteko Mugi, que convierte distintos espacios de Donostia en un itinerario de interpretación de la biodiversidad urbana. Mediante códigos QR instalados en diferentes puntos de la ciudad, las personas participantes pueden acceder a vídeos que explican fenómenos ecológicos y evolutivos que habitualmente pasan desapercibidos.
El primer itinerario, ‘Lo que se ve’, está dedicado a la comunicación visual en la naturaleza y muestra cómo especies como lagartijas, mirlos, gorriones, tritones, polinizadores, orquídeas, salamandras o líquenes utilizan colores y formas para comunicarse, defenderse o relacionarse con su entorno.





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