Una mujer acudió el pasado viernes, sobre las 23.30 horas, al Punto de Atención Continuada (PAC) de Bengoetxea y, según denuncia Donostialdea Osasun Publikoaren Alde (DOPA), encontró la puerta cerrada. Después se desplazó al PAC de Gros y, siempre según el relato del colectivo, también lo encontró cerrado. Al llamar por teléfono a Bengoetxea, donde al parecer sí había personal, le indicaron que sería atendida con mayor rapidez si acudía a Errenteria, Hernani o directamente al servicio de Urgencias del Hospital Donostia.
La portavoz de DOPA, Kontxi Rebollo, considera que este episodio refleja la incertidumbre que, a su juicio, viven actualmente los usuarios de los PAC. «Pedimos a Osakidetza que informe de si cuando una persona acude a un PAC va a encontrar médico o no. Ahora mismo puedes ir y encontrarte con que hay médico… o con que no lo hay. Es una lotería», afirmó en conversación con DonostiTik.com.
Rebollo recuerda que Donostia contaba con tres Puntos de Atención Continuada —Amara Berri, Gros y Bengoetxea— con presencia médica para atender urgencias fuera del horario habitual de los centros de salud y aliviar la presión sobre las Urgencias hospitalarias.
Según incide, el cierre previsto del PAC de Amara Berri fue frenado por las movilizaciones vecinales, aunque finalmente se retiró el médico y quedó únicamente personal de Enfermería. «En Gros ocurrió lo mismo y Bengoetxea quedó como referencia, pero nos hemos dado cuenta de que tampoco allí siempre hay médico», sostiene.
El colectivo reclama que la ciudadanía conozca de antemano qué atención encontrará en cada centro. «Estamos perdiendo derechos que ya teníamos. El primero es el derecho a la información. La gente tiene que saber qué va a pasar cuando acuda a un PAC. No podemos dar por buena esta situación», señaló Rebollo.
DOPA también cuestiona que vecinos de Donostia sean derivados a otros municipios para recibir atención. «Nos parece asombroso que una persona de Donostia tenga que ir a Errenteria o a Hernani», afirmó la portavoz.
Según Rebollo, Osakidetza les trasladó en anteriores encuentros que la situación de los PAC se estaba corrigiendo, aunque el colectivo no aprecia esa mejoría. Además, apuntó que durante el verano «la gente tiene derecho a irse de vacaciones, pero también quienes se quedan tienen derecho a ponerse enfermos», y advirtió de que la situación resulta especialmente preocupante en barrios con una población envejecida, como Gros.
DOPA, que acudirá hoy a Errenteria, mantiene contacto con plataformas de otros municipios para compartir la evolución de la atención continuada. Rebollo reitera que su relación con los profesionales de Osakidetza «es muy buena», insistiendo en que sus críticas se dirigen a la organización del servicio y no a los trabajadores.




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