San Sebastián, 3 sep (EFE).- El hombre que atropelló a una enfermera que se dirigía a su trabajo en un centro médico de San Sebastián, mientras conducía su turismo distraído mirando su teléfono móvil, ha sido condenado a dos años de cárcel y a compensar económicamente a su víctima.
El acusado ha sido condenado asimismo a tres años y ocho meses de privación de su derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores.
Este varón, que se enfrentaba a una petición de tres años y ocho meses de cárcel por parte de la Fiscalía y de seis años por parte de la acusación particular que ejercía la víctima, ya reconoció lo sucedido y se mostró arrepentido de su conducta durante el juicio por estos hechos celebrado el pasado 30 de junio, en el que además pidió perdón a la perjudicada y a sus familiares.
El ahora condenado, que se dirigía a su trabajo en una residencia de ancianos en la zona de Miramón cuando ocurrieron los hechos, sobre las 14.40 horas del 9 de septiembre de 2022, abonó además antes de la vista la mayor parte de los más de 24.000 euros que las acusaciones le reclamaron como compensación para la víctima.
En una sentencia a la que ha tenido acceso EFE, la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de San Sebastián, Plaza 1, lo considera ahora responsable de un delito de lesiones por imprudencia menos grave con la atenuante de reparación del daño causado y de un delito de abandono del lugar de accidente, por los que además de la citada pena de cárcel, le impone una multa de 352 euros.
La resolución, que también le obliga a compensar económicamente a la perjudicada con la cantidad aún pendiente de abono, descarta que los hechos fueran constitutivos de una imprudencia grave al no haberse podido concluir durante el juicio que el conductor circulara a más de 60 km/h en una vía urbana, y lo absuelve de un delito de conducción temeraria por no concurrir los elementos necesarios para ello.
Según explica el texto judicial, el atropello tuvo lugar el 12 de septiembre de 2022, cuando el turismo del inculpado arrolló a la enfermera, mientras ésta atravesaba un paso de peatones, algo de lo que el hombre, defendido por el letrado Jesús González de la Huebra, no se percató «al estar haciendo uso de su teléfono móvil al tiempo que conducía».
La víctima, representada por la abogada Mari Paz Sa Casado, se golpeó contra la luna delantera del vehículo, rodó por el techo y cayó a la calzada» a una distancia de «unos 10,02 metros del paso de cebra por donde había cruzado».
Tras el incidente, el acusado continuó conduciendo su automóvil «sin detenerse para auxiliarla» hasta llegar al aparcamiento de su lugar de trabajo, donde al comprobar si el coche tenía algún daño descubrió que el móvil de la chica se había quedado alojado entre la luna delantera y el capó del turismo, y lo arrojó detrás de unos matorrales «para evitar que pudieran relacionarlo con el atropello».
La perjudicada sufrió un traumatismo craneoencefálico y policontusiones y fue ingresada en el servicio de cuidados intensivos de un centro hospitalario para su recuperación, en la que invirtió 176 días. Esta sentencia no es firme, ya que puede ser recurrida en apelación ante la Audiencia de Gipuzkoa.



Deja un comentario