Vitoria, 8 jun (EFE).- El 60 % de asociaciones de mayores incluyen entre sus actividades el conocido como ‘bingo social’, una iniciativa feminizada y arraigada en Euskadi que aporta socialización y enciende en este colectivo la «chispa» que supone ganar apenas 40 céntimos al contrario, pero que es considerada «competencia desleal» por las empresas profesionales del bingo.
Los cartones a veinte céntimos que jugaban los usuarios del hogar de jubilados de Santutxu de Bilbao se convirtieron a principios de año en objeto de polémica cuando la Ertzaintza se presentó en las instalaciones para advertir de que se enfrentaban a multas de 60.000 euros si mantenían la actividad tras la denuncia de un salón de juego.
A partir de este aviso el PP decidió llevar al Parlamento Vasco una reforma legal dirigida a cambiar la actual norma del Juego y permitir que centros de mayores y de otras asociaciones sociales puedan jugar al bingo como una actividad sin ánimo de lucro.
Para guiar a los parlamentarios en esta modificación, han pasado este lunes por la comisión correspondientes representantes de distintos agentes implicados, entre ellos el portavoz de la Asociación de Bingos de Euskadi, Pedro Jiménez, que ha dejado claro que esta práctica supone «competencia desleal» para sus negocios.
«Tenemos la misma y la única clientela«, ha explicado Jiménez en referencia a las personas jubiladas que son prácticamente las únicas usuarias de un negocio «en crisis» ante el auge del juego digital entre los más jóvenes y del que viven entre 300 y 400 trabajadores en el País Vasco.
«Los mayores a casa solo a dormir»
Por su parte, los aludidos directamente por esta reforma legal han defendido la vigencia de esta actividad. La presidente del centro de Santutxu, Iluminada Rosa Raimundo, ha advertido a los parlamentarios, a los que ha recordado que irán cumpliendo años, de que sería «un error prohibir» el bingo.
«¿Una multa de 60.000 euros por 20 céntimos? ¿Dónde tenemos ese dinero? Me quedo anonadada«, ha confesado Rosa aimundo, quien ha explicado que este bingo es la puerta de entrada a otras actividades más grupales sobre todo para las mujeres que se acercan a estos centros muchas veces cuando se quedan viudas.
Más didáctico ha sido el presidente de la asociación de pensionistas ‘Las Cuatro Torres’ de Álava, Luis Carlos Matías, que ha insistido que es estas iniciativas suponen un «beneficio social» y una «grandeza» para los más mayores. «Necesitamos estar activos. Los mayores a casa solo para dormir», ha reivindicado.
«Las personas mayores necesitamos la chispa de fastidiar veinte o cuarenta céntimos (a otro jugador). Somos así, somos los que nos colamos en las filas, los que vamos a un hotel y nos ponemos de comer hasta arriba en el bufé libre«, ha argumentado en tono jocoso.
Ha reconocido que quizá se tenga que ajustar su regulación, pero «quitarlo no» porque sería un gesto negativo que quedaría «en la conciencia» de los parlamentarios, al tiempo que ha dejado claro que a los centros no entran niños ni menores a jugar a este bingo.
Estudio del Observatorio del Juego
El Observatorio Vasco de Juegos ha puesto cifras a esta práctica con un estudio muy reciente encargado por el Gobierno Vasco tras el aviso al centro de Santutxu.
Desde este organismo, Iraide Fernández ha explicado que el estudio se ha desarrollado en contacto con 168 de las 258 asociaciones de mayores operativas en Euskadi. Del total el 63,1 % ofrecen o han ofrecido este juego, que en los últimos meses ha aparcado el 13,5 % por miedo a las multas.
Se trata por tanto de una práctica «extendida y arraigada» con diferente implantación en función del territorio ya que el 25 % de las asociaciones lo ofrecen en Álava, el 42 % en Bizkaia y hasta un 71,2 % en Gipuzkoa.
En el 47 % de los espacios el bingo se ofrece una vez a la semana con una media de dos horas con una media de 50 participantes por sesión y una duración de dos horas. En el 80 % de los lugares además del bingo se organizan al menos otras cuatro actividades como baile, gimnasia o similares.
En el 71 % de los casos se juega con pequeñas cantidades de dinero (unos veinte céntimos por cartón), lo cual supone un plus de «motivación», ya que el 76 % de los usuarios deja claro que sin dinero de por medio no participaría.
Ventajas frente a la soledad no deseada
Con los datos del estudio, Fernández ha concluido que el riesgo de adicción es muy bajo frente a los beneficios que aporta un «espacio de encuentro bastante feminizado que se usa para combatir la soledad no deseada».
En este sentido, desde la fundación Gizakia, que atiende adicciones en Bizkaia, sus portavoces han recordado en la comisión que los mayores de 65 años no presentan en general riesgo de conductas de juego problemático.
En este escenario el ‘bingo social’ para esta entidad aporta ventajas de socialización frente a la soledad y también en el área de la salud, al potenciar la memoria y el área congnitiva en general.





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