Otra industria

El éxito del cine vasco, fruto de un esfuerzo colectivo

En los dos últimos años los filmes rodados en Euskadi han sobrepasado los 400 premios en festivales internacionales

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Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi. Foto: Santiago Farizano

San Sebastián, 7 mar (Ana Burgueño/EFE).- La 40 edición de los premios Goya puso de manifiesto el buen momento del cine vasco. Pero las cosas no pasan porque sí, detrás hay una labor de años que ha permitido configurar un sector reconocido ahora tanto en sus áreas creativas como técnicas, que genera 472 millones de euros de valor añadido y sostiene 28.500 empleos.

 «No es un milagro, esto no surge por generación espontánea. Es una consecuencia lógica de mucho trabajo durante décadas y de que hay talento. Hay mucho buen director, guionistas, directores de fotografía, en todos los departamentos hay buenos profesionales, en sonido, en vestuario, en maquillaje», asegura a EFE Ane Gabarain, Goya a la mejor actriz de reparto en 2024 por ‘20.000 especies de abejas’.

El premio le llegó a los 60 años. José Ramón Soroiz ha recibido ahora su Goya por su interpretación en ‘Maspalomas’, a los 75. A Gabarain le molesta que los consideren «recién descubiertos» cuando les avala una carrera «sólida» tanto en teatro como en cine y televisión.

En cualquier caso, señala que los reconocimientos son «muy gratos». En los últimos años, los premios han mirado hacia el cine vasco en muchas categorías, con decenas de nominaciones y grandes triunfos como el de Alauda Ruiz de Azúa que, con ‘Los domingos’, logró la Concha de Oro en el pasado Festival de San Sebastián y en los Goya cinco «cabezones», entre ellos los de mejor película y mejor dirección.

En los dos últimos años, los filmes vascos han sobrepasado los 400 premios en festivales internacionales, según datos del Gobierno Vasco, que destina 22 millones anuales para impulsar la cadena de valor del sector.

Algunas claves

El director de la Filmoteca Vasca, Joxean Fernández, dice que el cine vasco atraviesa «muy buen momento» y, «en algunos aspectos, seguramente el mejor de su historia». «En el ámbito del cine en euskera y en el de la llegada de mujeres a la dirección, se han dado pasos enormes que no se habían dado hasta ahora, por mucho que quede trabajo por hacer», afirma.

 Fernández resume en tres claves este éxito: «Hay mucho talento en la creación, hay mucha valentía en la producción y un decidido apoyo institucional vasco que trabaja coordinado, al que se han unido Tabakalera y Elías Querejeta Zine Eskola, surgidos en la última década».

El Festival de San Sebastián también ha puesto su «granito de arena». Su responsable, José Luis Rebordinos, señala que «todo empezó» con ‘Loreak’, de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, directores de la productora Moriarti junto a Aitor Arregi, que rodaron esta película íntegramente en euskera y fue candidata a los Oscar por España en 2015.

«A partir de ahí, prácticamente todos los años, y sobre todo los últimos, ha habido cine vasco en la Sección Oficial», destaca Rebordinos, que cree que en Euskadi todos los implicados están haciendo las cosas muy bien, «defendiendo el cine vasco juntos y discutiendo las diferencias en los despachos. Hace quince años las diferencias se discutían en público y eso nos hacía un daño terrible», apostilla.

El director del Zinemaldia precisa que «la gran cantidad de talento» que hay en el cine vasco es uno de los factores que explican la actual coyuntura, a lo que añade «el buen trabajo que se está haciendo desde la asociación de productores en su relación con la administración y la televisión vasca».

«Es muy importante el apoyo de la corporación EITB y de la política que se está desarrollando desde el Gobierno Vasco, tanto desde Cultura como desde Industria, no solo por el respaldo económico a las diferentes películas, sino también por el que da a nuestros cineastas para su presencia en importantes mercados internacionales, como Cannes y Berlín», remarca.

Del ‘éxodo’ a producir en casa

Joxean Fernández destaca, además, que se ha frenado el tradicional ‘éxodo’ a Madrid, que persistió en los años 80 y 90, con directores como Eloy de la Iglesia, Julio Médem o Álex de la Iglesia, «y que parecía que iba a proseguir ‘ad aeternum’ terminado el siglo XX».

«Ahora vemos que los Moriarti, que Asier Altuna, que Estíbaliz Urresola, que Alauda Ruiz de Azúa hacen cine aquí y no les está haciendo falta ir a Madrid. Y hay una respuesta institucional coordinada que está siendo muy útil», comenta.

Los Moriarti, que desde ‘Loreak’ han seguido en las lista de nominados y ganadores a los Goya con ‘Handia’, ‘La trinchera infinita’ y este año con ‘Maspalomas’, no han tenido que salir de Euskadi.

«Es importantísimo que se haya entendido que aquí se puede hacer carrera, que desde las instituciones y las televisiones se haya apoyado el cine, pero desde las productoras también se ha luchado mucho para que quienes deciden las leyes vean que, más allá de la automoción y la máquina-herramienta, también podemos crear aquí industrial cultural que genera muchísimas cosas, entre otras narrativa de un país», destaca Aitor Arregi.

El cineasta explica que se ha pasado del «páramo» de hace 20 años a una situación en la que, gracias a «ir de la mano», a apoyos e incentivos fiscales, se han podido contar «historias de aquí» y poner en marcha proyectos «cada vez más dispares».

«Se han generado referencias porque lo que necesitamos son referencias y creernos que aquí también se puede hacer buen cine. Ha entrado muchísima gente con ganas de contar su propia historia con su voz y su mirada. La audiencia se ha acostumbrado, para bien, a ver películas vascas distintas tanto en euskera como en castellano, e incluso en otros idiomas, y a entender que aquí se puede hacer buen cine», relata. 

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