Blogs: Por los senderos de Basajaun, por Aitor Ventureira
El puente de Ligi. El puente de las lamias
El caminante contemplaba las profundas gargantas que se abrían ante sus ojos, plenos de belleza y sorpresa. Sentado en aquel remanso, dejaba que las gélidas aguas de los glaciares acariciaran suavemente sus pies descalzos. Junto a él, sus viejas y gastadas botas, descansaban también, botas de hojarasca y collados abiertos, de rocas calizas de las cumbres, de arenas de las playas, del barro de los caminos sabios, de la libertad y la armonía de la montaña. Ir al blog
El caminante contemplaba las profundas gargantas que se abrían ante sus ojos, plenos de belleza y sorpresa. Sentado en aquel remanso, dejaba que las gélidas aguas de los glaciares acariciaran suavemente sus pies descalzos. Junto a él, sus viejas y gastadas botas, descansaban también, botas de hojarasca y collados abiertos, de rocas calizas de las cumbres, de arenas de las playas, del barro de los caminos sabios, de la libertad y la armonía de la montaña. Ir al blog
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