La XVI Travesía Don Bosco de automóviles clásicos se ha celebrado este sábado con un notable éxito de participación, público y desarrollo, convirtiéndose de nuevo en una de las grandes citas del motor histórico en Gipuzkoa.

Desde primera hora de la mañana, los 125 equipos inscritos han ido llegando al recinto del CIFP Don Bosco, en Errenteria, punto de salida de la prueba y epicentro de una jornada marcada por el ambiente festivo y la afluencia de público. Junto a los vehículos participantes, ha destacado la exposición de deportivos Porsche, instalada en los talleres del centro formativo.

Los automóviles han tomado la salida en las dos modalidades de la prueba, rallye y paseo, para completar un recorrido por carreteras guipuzcoanas que ha discurrido por los municipios de Errenteria, Donostia, Orio, Aia, Asteasu, Alkiza, Anoeta, Irura, Villabona, Andoain, Urnieta y Hernani.
Los tramos de Igeldo, Aia y Alkiza han sido comunes para todos los participantes, mientras que los equipos de rallye han afrontado además el tramo de Xoxoka. En total, la modalidad paseo ha completado 85,83 kilómetros, frente a los 91,12 kilómetros del rallye.

Una mañana festiva en Don Bosco
Entre las 8:30 y las 11:00 horas, los vehículos clásicos han permanecido expuestos en las instalaciones de Don Bosco, en una especie de jornada festiva de puertas abiertas que ha atraído a numeroso público. A la exposición de los coches se han sumado diversas actividades complementarias, como la muestra de Porsches, las motos de Natxo Barral, el autobús clásico de AGABUS o la exposición de carteles de Ceinpro.
Por los talleres y aparcamientos del centro han pasado personas de perfiles muy diversos: aficionados al motor, curiosos, familias con niños y vecinos del entorno. Un año más, ha sido especialmente visible la presencia de exalumnos, que han aprovechado la jornada para reencontrarse con antiguos profesores y compañeros y volver a recorrer las instalaciones donde se formaron.
“El pequeño Montecarlo guipuzcoano”
No faltaron tampoco los habituales apelativos con los que algunos aficionados definen la prueba. Para unos, la Travesía Don Bosco es ya “el pequeño Rallye Montecarlo guipuzcoano”, por su cercanía en fechas al Rallye Montecarlo Histórico —que concluye precisamente hoy— y por las estampas invernales que han dejado algunas ediciones anteriores. Para otros, se trata directamente de “la gran fiesta del motor”.
Desde la organización, a cargo del RACVN y Don Bosco, destacan además el carácter formativo del evento, al que definen como un “rallye escuela” que permite a muchos propietarios de vehículos clásicos iniciarse en los rallyes de regularidad, dando el salto de la modalidad paseo a la de rallye.
La jornada se ha cerrado en el restaurante Jauregi de Hernani, con la comida de hermandad y la entrega de premios, poniendo el broche final a una edición que deja un balance muy positivo en todos los aspectos.



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