Harun Farocki dedicó buena parte de su carrera a analizar cómo las imágenes influyen en nuestra forma de entender el mundo. Ahora, Kutxa Fundazioa repasa la trayectoria del cineasta alemán en la exposición El efecto Harun Farocki, una amplia retrospectiva que podrá visitarse en Kubo Kutxa hasta el próximo 27 de septiembre.
La muestra reúne 13 películas e instalaciones realizadas a lo largo de su carrera, además de fotografías, publicaciones y materiales procedentes de su archivo personal que se exhiben por primera vez. El recorrido permite acercarse a algunas de las cuestiones que atravesaron toda su obra, como la guerra, el trabajo, la automatización, la vigilancia, la relación entre el ser humano y la máquina o el propio lenguaje cinematográfico.
La comisaria Antje Ehmann, colaboradora y compañera de vida de Farocki, ha explicado esta mañana durante la presentación que, tras la muerte del cineasta en 2014, se encontraron con la novedad de que ya era una obra cerrada y comenzaron a buscar nuevas formas de presentarla. Desde entonces han impulsado exposiciones en ciudades como Barcelona, Valencia o Berlín, explorando diferentes lecturas de un trabajo que, según ha destacado, contiene “muchos hilos”.
La propuesta que llega ahora a San Sebastián también refleja algunas de las obsesiones que acompañaron al autor durante toda su trayectoria: el trabajo, la guerra, el hombre y la máquina…
Por su parte, el comisario Carles Guerra ha subrayado la vigencia de una obra que sigue teniendo un fuerte impacto en la actualidad. Ha recordado que Farocki comenzó su carrera desde una posición marginal dentro del cine y que supo imaginar “otro cine”: activista, político y creativo, capaz de ofrecer herramientas para comprender críticamente la realidad.
Nacido en 1944 y fallecido en 2014, Farocki está considerado una de las figuras fundamentales del ensayo fílmico contemporáneo.
Su trabajo investigó el poder ideológico, político y tecnológico de las imágenes y cuestionó tanto aquello que muestran como aquello que ocultan. A lo largo de décadas abordó temas como las tecnologías militares, las cámaras de vigilancia, los procesos de producción industrial o la representación de los conflictos bélicos.
La exposición, comisariada por Antje Ehmann y Carles Guerra, invita a recorrer una obra que sigue interpelando al espectador en una época marcada por la sobreabundancia de imágenes, la automatización y las nuevas tecnologías de control y observación.
El efecto Harun Farocki podrá visitarse en Kubo Kutxa hasta el 27 de septiembre.




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