Sombreros elegantes, txapelas reinventadas, tocados curiosos, flores, plumas, color y mucha imaginación. Donostia ha vuelto a convertirse este domingo en una gran pasarela al aire libre con motivo de la cuarta edición de Paseo con Sombrero – Kapelaren Ibilbidea, que ha vivido su edición más multitudinaria hasta la fecha.
La respuesta ciudadana ha vuelto a superar las expectativas de la organización. Las 2.500 chapas conmemorativas preparadas para esta edición se agotaron durante la jornada, dejando incluso a numerosos asistentes sin poder conseguir la suya y confirmando el crecimiento de una cita que ya forma parte del calendario festivo de la ciudad.
La jornada arrancó desde primera hora en los jardines del Palacio Miramar, donde cientos de personas comenzaron a reunirse entre fotografías, encuentros, música y preparativos antes del tradicional paseo. Un catering de bienvenida, música ambiente y la actuación de Donosti Lindy Hop sirvieron para calentar motores antes de una mañana marcada por el buen ambiente.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el homenaje a Josetxo Fuentes, figura imprescindible de la cultura popular donostiarra, impulsor del Carnaval de Donostia, creador de la coreografía de la Marcha de San Sebastián y director durante décadas de Eskola Dantza Taldea.
La mañana sirvió también para presentar Txapelarte 2026, la iniciativa artística vinculada al evento que invita a reinterpretar la txapela tradicional desde miradas contemporáneas. Las obras desfilaron posteriormente junto a sus creadores durante el recorrido y permanecerán expuestas las próximas semanas en establecimientos del barrio San Martín.
A mediodía arrancó el momento más esperado: el Paseo con Sombrero tomó el Paseo de La Concha acompañado por la música de Mac Jeara’s Band, convirtiendo la bahía donostiarra en un desfile improvisado donde cada participante parecía competir amistosamente por llamar más la atención.
La fiesta continuó posteriormente en el barrio San Martín con la entrega de premios, la Ruta Pintxo Txapela, nuevas actuaciones musicales y actividades que prolongaron el ambiente festivo durante toda la tarde.
Los premios al sombrero más elegante, original, sostenible o creativo pusieron el broche a una jornada que volvió a demostrar que creatividad, comercio local, cultura y vida de barrio pueden convertirse, juntos, en una gran fiesta ciudadana.





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