La asociación vecinal Herripe, del barrio de Herrera, se concentró ayer por la tarde frente al Ayuntamiento para denunciar lo que considera una falta de atención institucional hacia Herrera y reclamar soluciones a problemas urbanísticos, sociales y de equipamientos que, aseguran, arrastra el barrio desde hace años.
Con el lema “Herrera pide respeto”, el colectivo vecinal enarboló un listado de reivindicaciones que incluye desde la situación de las antiguas fábricas abandonadas hasta la falta de zonas verdes, problemas de accesibilidad, carencias de equipamientos o el deterioro de espacios públicos.
Uno de los principales focos de conflicto, en opinión de la asociación vecinal, tiene que ver con el desarrollo urbanístico de Jolastokieta. Herripe, que maneja la cifra de 456 viviendas, considera que esa cifra resulta “desorbitada” para una zona «ya saturada» y critica aspectos como la altura de los edificios previstos, el aumento del tráfico o la pérdida de espacios verdes vinculados al proyecto.
La situación de las antiguas fábricas de Herrera ocupa también buena parte de las críticas vecinales. La asociación denuncia que desde hace años decenas de personas sin hogar residen en algunas de estas instalaciones en condiciones precarias, una situación que, sostienen, ha generado problemas de convivencia, inseguridad y deterioro urbano.
Entre las reivindicaciones que se hicieron el jueves aparecieron además cuestiones más cotidianas como el ascensor de la estación de Herrera, que según denunciaron continúa averiado 16 meses después, el cierre prolongado del baño público del mirador o la escasez de equipamientos culturales, sanitarios y socioasistenciales en el barrio.
La asociación vecinal sostiene que ha trasladado estas reclamaciones al Ayuntamiento en numerosas ocasiones y reclama abrir procesos de diálogo “sin imposiciones” para buscar soluciones junto al vecindario.






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