Alquilar una vivienda en solitario absorbía en 2024 más del 100% del salario neto mensual de una persona joven, frente al 46% que suponía en 2013. Es uno de los datos más reveladores del Trabajo de Fin de Grado del economista de la EHU Andoni Calvo Acebedo, que analiza cómo la crisis de 2008 transformó el mercado de la vivienda y convirtió la emancipación juvenil en un objetivo cada vez más difícil.
La investigación, titulada Mercado de la vivienda y emancipación juvenil en España: transformaciones tras la crisis de 2008, ha obtenido matrícula de honor en la Facultad de Economía y Empresa de la EHU y ha sido distinguida por el Colegio Vasco de Economistas.
El estudio concluye que la emancipación juvenil ya no depende únicamente de encontrar trabajo, sino, sobre todo, de poder acceder a una vivienda. A través de datos económicos, análisis del mercado inmobiliario y una mirada centrada en la realidad social actual, el trabajo retrata a una generación que ve cómo independizarse deja de ser un paso natural para convertirse, cada vez más, en un privilegio.
Mucho más que precios altos
Dirigido por el profesor del Departamento de Economía Aplicada Patxi Zabalo, el TFG conecta dos fenómenos que han marcado a toda una generación: el impacto de la crisis financiera de 2008 y las crecientes dificultades de acceso a la vivienda.
La investigación concluye que el retraso en la emancipación juvenil responde a cambios de fondo en el mercado inmobiliario y no solo al encarecimiento de los precios. Entre los factores que condicionan este escenario, Calvo identifica un “ecosistema de emancipación” marcado por la escasez de alquiler asequible, el endurecimiento del crédito, la falta de vivienda disponible a precios asumibles y unos salarios cada vez más alejados del coste real de la vivienda.
El desequilibrio entre ingresos y precios queda reflejado en el dato principal del estudio: en 2024, alquilar una vivienda en solitario absorbía más del 100% del salario neto mensual de una persona joven. La comparación con 2013 muestra el deterioro de la situación: entonces, ese esfuerzo económico rondaba el 46% de los ingresos juveniles. “En apenas once años se ha duplicado con creces”, alerta Calvo Acebedo.
Falta de vivienda asequible
Lejos de la idea de que en España faltan viviendas en general, Calvo insiste en que el gran problema es otro: la escasez de vivienda social y accesible. “La mayoría de la gente no demanda viviendas de lujo; demanda viviendas que permitan independizarse en condiciones razonables”, afirma el autor del estudio.
Mientras el mercado de inmuebles de alto poder adquisitivo sigue funcionando con normalidad, el déficit se concentra en las opciones asequibles. Según el trabajo, España necesitaría alrededor de 1,5 millones de viviendas de alquiler social para acercarse a la media europea.
Esta falta de oferta tiene consecuencias directas sobre la emancipación juvenil. En España, la edad media para abandonar el hogar familiar ronda ya los 30 años y medio, cuatro o cinco años más tarde que en otros países europeos.
El estudio analiza también cómo cambió el acceso a la compra de vivienda tras la crisis financiera. Antes de 2008, explica Calvo Acebedo, acceder a una hipoteca “resultaba mucho más sencillo” y comprar una vivienda era un objetivo alcanzable desde edades más tempranas. Hoy, las condiciones económicas y financieras dificultan enormemente ese acceso, desplazando a buena parte de la juventud hacia un mercado del alquiler cada vez más tensionado.
Según expone el joven economista, las entidades bancarias financian como máximo el 80% del valor del inmueble, lo que obliga a disponer previamente de una cantidad difícilmente asumible para muchas personas jóvenes. Reunir la entrada y los gastos asociados supone ahorrar entre 40.000 y 60.000 euros. “Esa entrada equivale aproximadamente a cuatro anualidades y media del salario neto de una persona joven”, subraya el autor del premiado TFG.
Paradójicamente, el estudio revela que, en muchos casos, una hipoteca podría generar menos presión económica mensual que un alquiler. El problema, sostiene Calvo Acebedo, “no está tanto en pagar la cuota como en reunir el capital inicial necesario”.
Mayor intervención pública
El autor del estudio defiende una mayor intervención pública en el mercado del alquiler para contener la escalada de precios, especialmente en las zonas tensionadas. Aunque reconoce que regular el mercado inmobiliario es complejo, considera necesario establecer mecanismos que reduzcan el sobreesfuerzo económico que afrontan muchos jóvenes.
A ello suma mayores ayudas tanto para el alquiler como para la compra de primera vivienda. En especial, plantea medidas públicas que permitan cubrir parte del aval o de la entrada inicial exigida por los bancos.
Sin embargo, el economista vizcaíno insiste en que la solución no puede recaer únicamente sobre las administraciones. “Hace falta una colaboración público-privada”, reclama. “Actualmente resulta mucho más rentable construir vivienda libre destinada a perfiles con alto poder adquisitivo”, insiste.
Por ello, cree necesario impulsar acuerdos con promotoras y constructoras para desarrollar vivienda social “sin renunciar a la rentabilidad empresarial”.
Mientras tanto, miles de jóvenes continúan buscando piso desde la pantalla del móvil, encadenando anuncios imposibles, visitas a viviendas que desaparecen en cuestión de horas y alquileres fuera de su alcance económico. La emancipación se retrasa, los proyectos vitales se aplazan y la incertidumbre se instala entre quienes intentan dar el paso hacia una vida independiente. Porque para toda una generación, independizarse ya no es simplemente crecer; empieza a parecer un privilegio. O una quimera.




Deja un comentario