Irun afrontará a partir de este jueves, 20 de agosto, jornadas especialmente complicadas por el tráfico hacia Francia. Miles de viajeros procedentes del norte de África a través de Algeciras, junto a otros que regresan desde distintos puntos de España, emprenden estos días el viaje de vuelta hacia sus lugares de residencia en diferentes países europeos.
El movimiento coincide con la fase de retorno de la Operación Paso del Estrecho (OPE), que se prolonga hasta el 15 de septiembre y canaliza durante estas semanas el regreso hacia Europa de viajeros procedentes del norte de África. Parte de ellos entra en la Península a través de Algeciras y continúa después por carretera hacia sus países de residencia.
Irun ya está sufriendo las consecuencias de la elevada intensidad circulatoria. El pasado 13 de agosto las retenciones en la AP-8 en dirección a Bayona alcanzaron los 13 kilómetros. Cuando el tráfico se ralentiza en la autopista, numerosos conductores recurren a los navegadores GPS para buscar itinerarios alternativos y terminan entrando en la ciudad e incluso utilizando caminos rurales.
Evitar que el tráfico llegue al centro
El Ayuntamiento mantiene desde 2024 un dispositivo especial durante las jornadas de mayor intensidad circulatoria. La Policía Local se sitúa en distintos accesos a Irun para filtrar los vehículos y permitir únicamente el paso a los conductores locales.
La alcaldesa, Cristina Laborda, reclamó este martes medidas excepcionales para hacer frente a la situación, entre ellas el levantamiento de las barreras de los peajes o la gestión del tráfico antes de que llegue al municipio. El Consistorio considera necesario establecer controles fuera de Irun, concretamente en las salidas de Oiartzun, para impedir que los vehículos retenidos en las vías principales sigan las alternativas propuestas por sus navegadores y trasladen el problema a las calles de la localidad.
El Gobierno Vasco respondió este martes que no considera esos controles adicionales «factibles» ni «seguros». Según argumentó, «las consecuencias serían más perjudiciales que beneficiosas», ya que podrían generarse más retenciones y «un peligro real, tangible y difícilmente justificable».
La Ertzaintza considera que la mejor opción para aliviar el tráfico en la frontera y, por extensión, en Irun pasa por que «las autoridades francesas se impliquen y pongan todos los medios necesarios para evitar retenciones en los peajes» de la zona.



Deja un comentario