La bailarina donostiarra Jone San Martín estrena el espectáculo autobiográfico ‘sORDA’ en Madrid

La presentación será en el Centro Danza Matadero el próximo 7 de febrero

JoneSanMartin La bailarina donostiarra Jone San Martín estrena el espectáculo autobiográfico 'sORDA' en Madrid
Espectáculo ‘sORDA’ de la donostiarra Jone San Martín. Foto: Manu Escorihuela

Madrid, 4 feb (Inmaculada Tapia/EFE).- La bailarina Jone San Martín (Donostia, 1966) pone el foco de su nuevo espectáculo autobiográfico en su convivencia con la sordera desde hace casi tres décadas, una pieza donde dos mundos opuestos, el sonido y el silencio, emergen en comunión.

La coreógrafa y bailarina vasca presenta una pieza de danza contemporánea con la voz y la música de Paola Álvarez y Manuel Escorihuelas, donde la ‘s’ minúscula, tiene que ver -sin ser una norma escrita- con cómo se diferencia a los sordos que no son de nacimiento, como es su caso, pues ella se percató de su falta de audición cuando ya bailaba, con 32 años.

«Podemos darle la vuelta y disfrutarlo (la falta de audición), percibimos el sonido de otra manera, podemos vivir en el «‘Brutal misunderstanding’ (Brutal falta de entendimiento) y sonreír, porque es lo que hay». Así de rotunda se ha expresado Jone San Martín en una entrevista con EFE, durante el ensayo de ‘sORDA’, que se estrena en Centro Danza Matadero de Madrid el próximo 7 de febrero.

«Bailo por necesidad, es una manera de vivir. Yo había elegido la danza como lengua para expresarme pero, si cabe, la sordera le ha dado todavía más expansión, me aporta útiles coreográficos», añade.

La coreógrafa incorpora a la danza la lengua de signos, «otra lengua física que me fascina», junto al castellano, euskera, francés, inglés y alemán, además del ‘ruro’, como ella denomina a su propia lengua de signos inventada.

Un espectáculo en el que hay sonido, quietud, silencio, texto y una danza no codificada, en la que utiliza una mezcla de códigos clásicos contemporáneos. «Es una pieza que se cuece en directo, delante del público», dice en referencia a la improvisación que surge en escena.

Con un sonido que nace del punto de vista de alguien que va perdiendo capacidad auditiva -explica Paola Álvarez- y con silencios y vibraciones y frecuencias graves -apostilla Escorihuelas.

«Las personas sordas son muy físicas en la manera de expresarse y se dejan penetrar por la música», incide San Martín.

Danza, teatro y cine retratan la sordera

 San Martín se sorprende de la coincidencia de que se muestre en la actualidad la sordera en tres ámbitos diferentes de las artes pues, además de su espectáculo, en el teatro dos actrices sordas representan la obra ‘Grito, boda y sangre’, en lengua de signos y oral, y en el cine la película ‘Sorda’, de Eva Libertad, está nominada a siete premios Goya.

A los 32 años, San Martín comenzó a percibir que los demás empezaban a hablar más bajo. «Tardé tres años en asimilarlo. Me costó mucho comprarme los audífonos«, un momento en el que estaba trabajando en el Ballet de Frankfurt bajo la dirección de William Forsythe.

«Tuve suerte, nunca me hizo sentirme mal por ello, utilicé la situación, acabamos los 20 bailarines en el escenario con auriculares«, comenta sonriendo al recordarlo y reconocer a unos colegas «maravillosos».

Jone San Martin se formó con Mentxu Medel en San Sebastián, en el Institut del Teatre de Barcelona y en Mudra International en Bruselas. Tras varios años en compañías como la Compañía Nacional de Danza, Theater Ulm en Alemania o Jacopo Godan. Formó parte de la Forsythe Company desde 2005 hasta 2015 y, desde ese año, de la Dance on Ensemble de Berlín, donde reside habitualmente.


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