La Bretxa ha presentado este viernes su nueva identidad visual, un paso más dentro del proceso de transformación del histórico mercado donostiarra, inmerso actualmente en una de las fases decisivas de su renovación.
El nuevo logotipo, inspirado en la disposición de los edificios y la plaza central del entorno, busca unificar bajo una misma imagen los distintos espacios, servicios y actividades que acogerá el futuro equipamiento.
Más allá del cambio estético, la presentación llega en un momento clave de las obras. Actualmente avanza la transformación de la planta baja del edificio Pescadería, espacio que albergará el nuevo mercado y permitirá trasladar allí a los 23 asentadores actualmente ubicados en el sótano, además de incorporar nuevos puestos de baserritarras.
La transformación busca convertir La Bretxa en un espacio más abierto y conectado con la ciudad, reforzando su papel como punto de encuentro comercial, gastronómico y social.
El alcalde Jon Insausti ha defendido la importancia del proyecto asegurando que “La Bretxa es mucho más que un mercado: es el día a día de las y los donostiarras, un punto de encuentro y convivencia”.
Por su parte, la concejala de Economía y Empleo Local, Ane Oyarbide, ha destacado que la nueva imagen “representa mucho más que una renovación estética” y la ha vinculado a la transformación de un mercado que busca ser “más moderno, accesible y conectado, sin perder su esencia”.
Durante los próximos meses los trabajos se centrarán principalmente en instalaciones, acabados interiores, escaleras, ascensores, cierres comerciales y diferentes elementos constructivos que definirán la configuración definitiva del nuevo espacio.
El futuro mercado contará con cuatro accesos principales desde la plaza y las calles Aldamar, San Juan e Iñigo, además de espacios logísticos, almacenes, obradores y una planta superior destinada a actividades vinculadas a la gastronomía, el comercio, la formación y otros usos asociados al proyecto.
Entre las actuaciones previstas figura también un nuevo acceso acristalado desde la plaza y la futura reurbanización del entorno, mientras que en fases posteriores se abordarán nuevas actuaciones en la planta sótano.
La gestión integral del equipamiento, que incluye los edificios Peskaderia y Arkoak, pasó en septiembre de 2024 a la Sociedad de Fomento de San Sebastián dentro de un proyecto que busca redefinir uno de los espacios comerciales más emblemáticos de la ciudad.
La nueva identidad visual comenzará ahora a incorporarse progresivamente a señalética, mobiliario y diferentes espacios del complejo, acompañando la evolución del proyecto.. Más sobre la Bretxa, aquí.





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