San Sebastián, 24 jul (Mercedes Zabaleta/EFE).- El trompetista noruego Nils Petter Molvaer demostró este viernes en el Festival de Jazz de San Sebastián su capacidad de generar atmósferas, evocadoras a veces atronadoras otras, a partir de sonidos impregnados de una buena dosis de electrónica y de no menos decibelios.

Nils Petter Molvaer protagonizó el concierto del Auditorio Kursaal acompañado por Eivind Aarset, a la guitarra, Audun Erlien, al bajo, y Rune Arnesen y Per Lindvall, en sendas baterías, en lo constituye la parte de instrumentos tradicionales de la banda.

Además y, con gran peso en el resultado, estuvion el DJ Strangefurit, Jan Bang, con el live sampling, y fuera de escena Sven Persson, en el diseño de sonido, y Tord Knudsen en iluminación.

Si el día anterior Samara Joy trasladó al auditorio donostiarra el ambiente de los clubes del jazz clásico, el trompetista noruego invitó ayer a los asistentes, menos que en otras sesiones pero entregados, a un viaje sonoro hacia la quietud de los fiordos escandinavos aunque interrumpida casi constantemente por ritmos contundentes.

Molvaer, padre del electro jazz y figura destacada del llamado NuJazz, presentó en el Kursaal su proyecto ‘Khmer’, una reinterpretación del disco que publicó en 1998 y que marcó un punto de inflexión en su carrera.
En un escenario presidido por un enorme totem metálico que fue reflejando diferentes focos de luz, el espectáculo comenzó con una especie de llamada con la que arranca el tema ‘Song of Sand’ a la que siguió la trompeta de Molvaer con su sonido tradicional, que entonó una melodía bella y melancólica pronto enterrada por un ritmo casi machacón.
Esta secuencia se fue sucediendo a lo largo de toda la sesión según fue desgranado los temas contenidos en Khemer, aunque también han interpretado algunos pertenecientes a otros discos como ‘Vilderness’ y ‘Ligotage’, ambos de ‘Solid Ether’ de 2000.
‘Kakonita’ incluyó uno de los mejores momentos de la velada, cuando, casi en la penumbra, surieron unas notas delicadas, tristes con un aura casi religiosa desde la trompeta de Molvaer.
El concierto basculó así de instantes casi cinematográficos a efectos electrónicos e intensidades rotundas como ‘Tlom’, el tema que final que fue a más hasta estallar en un endiablado ritmo casi de ‘rave’. Hoy continúa el Jazzaldia con más actuaciones fuertes y previsión de lluvia. Programa completo, aquí.




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