Gipuzkoa registró 750 solicitudes de asilo en 2025, una cifra que supone un descenso muy acusado respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 1.330 peticiones. Así lo recoge el informe Más que cifras 2025 elaborado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que analiza la evolución de la protección internacional en Euskadi y en el conjunto del Estado.
La caída en Gipuzkoa contrasta con la evolución de Bizkaia, que vuelve a concentrar la mayor parte de las solicitudes en Euskadi, con más de 5.000 peticiones, y con Araba, donde también se registra un descenso, aunque menos pronunciado. En conjunto Euskadi sumó 7.048 solicitudes de asilo en 2025, ligeramente por debajo de las 7.729 del año anterior.
Según el informe, el reparto territorial mantiene una tendencia clara: Bizkaia concentra más del 70 % de las solicitudes de protección internacional registradas en la comunidad autónoma, mientras que Gipuzkoa y Araba pierden peso relativo. Pese a este descenso, Euskadi continúa situándose entre los territorios del Estado con mayor volumen de peticiones.
Acompañamiento en Donostia
En paralelo a las solicitudes registradas, CEAR atendió en 2025 a un total de 1.507 personas en Donostia dentro de su labor de apoyo jurídico, social, psicológico y de acogida en las distintas fases del procedimiento de asilo. Esta cifra se enmarca en las 5.370 personas acompañadas por la organización en Euskadi durante el último año.
El perfil de las personas atendidas refleja la diversidad de los flujos migratorios actuales, con presencia destacada de personas procedentes de Ucrania, Colombia, Senegal, Malí, Siria, Palestina o Venezuela. En el conjunto de Euskadi, CEAR subraya el acompañamiento realizado a 900 personas de origen maliense y a 81 personas procedentes de Gaza a lo largo de 2025.
Descenso general y baja tasa de reconocimiento
El informe sitúa el contexto gipuzkoano dentro de una tendencia más amplia. A nivel estatal las solicitudes de asilo descendieron un 14 % en 2025, hasta las 144.396 peticiones, mientras que la tasa de reconocimiento volvió a caer y se situó en solo un 11 %, la más baja de la Unión Europea.
CEAR advierte además de que el elevado número de resoluciones registradas durante el año responde en parte a procesos de automatización que, según la entidad, no siempre garantizan un examen individualizado de cada caso. Un escenario que, pese al descenso de solicitudes en territorios como Gipuzkoa, sigue evidenciando —señala la organización— la necesidad de reforzar los sistemas de protección internacional.



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