Cuando el gato se va, los ratones juegan. Es lo que ha ocurrido hoy sábado en el Pico del loro, que ha sido precintado con cintas por un bombero mientras un ertzaina impedía el paso a los viandantes.

El motivo de la medida: el resbalón de un hombre ayer viernes por el musgo.
Más allá de los intercambios de frases entre paseantes y el ertzaina, que no han sido especialmente afables, la escena ha tenido un desenlace previsible: en cuanto se ha retirado la vigilancia, algunos han sorteado los precintos y otros directamente los han quitado para retomar el paso como si nada.

El cierre, en la práctica, ha durado poco más de una hora, entre las 10:00 y las 11:00. Habrá que ver si la medida tomada por la Guardia Municipal se mantiene en el tiempo o ha sido «ocurrencia» (tal y como la ha tildado un viandante) de un solo día.
“Esperemos que se acuerden de quitar los plásticos y no terminen en el mar porque ya sería el colmo”, ha comentado otra paseante molesta.




Deja un comentario