José Luis Rebordinos ha aprovechado este viernes la presentación de la 74 edición del Festival de San Sebastián para despedirse y repartir agradecimientos antes de afrontar su último Zinemaldia como director, ya mano a mano con su sucesora Maialen Beloki.
«El Festival no lo hace una persona, lo hacemos un equipo de gente muy amplio, gente muy profesional, que no solo hace su trabajo, sino que lo hace un poco más allá de lo que debería, porque los trabajadores del Festival viven el Festival con pasión», ha señalado. Rebordinos ha reconocido que ha llegado hasta aquí, «mejor o peor», gracias a un trabajo de equipo que ha calificado de «sobresaliente».
Una parte especialmente afectuosa de su intervención ha estado dedicada al público de San Sebastián. «Es un festival muy especial» porque, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los grandes certámenes, «el público es fundamental», ha defendido. «En los mejores y peores momentos de nuestra historia, el público ha hecho que el Festival siguiera vivo y siguiera teniendo la fuerza que hoy en día tiene».
También ha agradecido el papel de los medios de comunicación. «Nos hemos sentido queridos», ha afirmado, dejando claro que ese respaldo no ha excluido las críticas: «Cuando algo no os ha gustado, lo habéis criticado; cuando os ha gustado, lo habéis defendido». Pese a ello, ha asegurado que durante estos años han sentido «cariño y apoyo al Zinemaldi» por parte de los medios.
Rebordinos ha extendido su agradecimiento al Consejo de Administración actual y a los anteriores, cuyo respaldo ha destacado durante etapas especialmente complicadas. Ha recordado que en estos quince años el certamen ha atravesado el final de una crisis económica, una pandemia, la inflación y distintos conflictos internacionales. Pese a todo, según ha explicado, las cuestiones que realmente han requerido aprobación en el Consejo han salido adelante siempre por unanimidad.
En este punto ha recordado una petición que hizo cuando llegó a la dirección: que nunca se hiciera un uso partidista del Festival. «No lo ha hecho ningún grupo político. Así que, gracias», ha afirmado.
La despedida ha terminado con una reflexión más personal sobre su relación con el cine. Ha recordado que comenzó «siendo muy joven con un cineclub» y que siempre entendió el cine, además de como entretenimiento, medio de comunicación y arte, como «un instrumento perfecto para crear espacios de debate y espacios de entendimiento entre gente diferente».
«A veces nos habremos equivocado, a veces habremos acertado, pero siempre hemos intentado ser coherentes», ha resumido. Una filosofía que ha vinculado a una máxima de Pier Paolo Pasolini sobre la necesidad de que los intelectuales se impliquen en la realidad. «Nos hemos manchado, por eso hemos tenido tantos debates», ha dicho Rebordinos, y en este contexto ha anunciado que durante el Zinemaldi podrá verse NAZA, película de los directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, dentro de la sección Perlak. El filme, producido por The Guardian y JW Films y con Jonathan Glazer como productor ejecutivo, competirá por el Premio del Público Ciudad de Donostia-San Sebastián tras su estreno mundial la próxima semana en el Festival de Venecia, donde optará al León de Oro.



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