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Los niños de azul y las niñas de rosa

Residentes en la calle Felipe IV recurren al Ayuntamiento ante la “indefensión” generada por un vecino

Detención (por unas horas) de Emilio Indart el pasado 16 de mayo. Foto: Santiago Farizano
10 Jun.18
Por: A. E. / Redacción
Tiempo de lectura: 3 minutos
Archivado en:
Emilio Indart quebranta permanentemente la orden de alejamiento que le impide acercarse a su vivienda de Amara. Indart ya cumplió condena por la violación y asesinato de una niña y por un posterior intento de violación

Con una solicitud para ser recibidos por el concejal de Seguridad Martin Ibabe, con una recogida de firmas y con continuas llamadas a la Ertzaintza para alertar de la presencia de Emilio Indart se defienden los vecinos del portal Nº4 de la Avenida Felipe IV, en Amara, “de la situación de indefensión generada en la comunidad”.

“Queremos pedirle un encuentro para transmitirle la inquietud que nos genera una situación que consideramos de riesgo y crece día tras día con la presencia de una persona en la comunidad con antecedentes muy peligrosos (concretamente la violación y asesinato de una niña hace 30 años en Altza y posterior intento de violación de una mujer mayor en esta misma comunidad de Amara donde residimos). Esta persona, de nuevo en la comunidad pese a una orden de alejamiento, comete faltas permanentemente (Ertzaintza y Guardia Municipal pueden confirmarle este extremo)”, expresa la carta enviada a Ibabe, sellada en el Ayuntamiento y acompañada de docenas de firmas.

En la carta se hace referencia a uno de los últimos sucesos relacionados con Indart, que fue detenido el pasado 16 de mayo tras lanzar cuchillos desde el balcón.

Un balcón, el de Indart, en el quinto piso de la escalera izquierda, que actualmente no tiene luz pero sí mucho movimiento. Los vecinos lindantes pared con pared escuchan permantentes trifulcas en el interior, “generadas por la pareja de Indart, hacia la cual tiene una orden de alejamiento que no cumple, y por otro hombre que parece ser que también salió de la cárcel de Martutene”.

En ocasiones las trifulcas terminan como este pasado miércoles, con dos guardias municipales llevándose a la mujer detenida después de que sumamente violenta hostigase e insultase a gritos a los propietarios de un bar situado junto al portal.

Con todo no son ni los gritos ni las escenas violentas lo que preocupa más a los vecinos. En la escalera izquierda, donde Indart, que ahora tiene 55 años, se crió con sus padres y un hermano (“tenía un padre legionario muy violento”) quitaron la memoria del ascensor para no éste no se detenga en ningún piso durante el tránsito. “De esta forma nadie se ve obligado a tener que ir con Emilio en el ascensor”, narraba una vecina este viernes, añadiendo que fue el padre de una adolescente el que hizo la petición a la comunidad de que “corrigieran” el sistema porque estaba preocupado.

Y es que los vecinos recuerdan a Emilio Indart como una persona problemática desde que era niño, pero todo se precipitó en enero de 1989, cuando en el barrio de Altza violó, acuchilló y arrojó por la ventana a Sandra Calvo, una niña de cinco años, construyendo así uno de los capítulos más trágicos y violentos de la historia negra donostiarra. Fue condenado a 34 años de cárcel. Sin embargo en enero de 2005, con 42 años y de vuelta en la calle Felipe IV, intentó violar a una vecina de 78 años. Una vecina que abandonó la comunidad después del suceso, igual que hay una familia que recientemente ha adoptado el mismo camino. La presencia de Indart en la comunidad, en ocasiones muy notoria, provoca que la Ertzaintza acuda día sí y día también.

Alertados por los agentes de que avisen si Indart quebranta la orden de alejamiento, entre los vecinos ha cundido la alarma y se ha generado una especie de red de vigilancia. Y es fácil encontrarse a alguno en la calle Felipe IV intentando descifrar a través de la ventana si quien se encuentra con la mujer en el quinto piso es el propio Indart o el otro hombre que convive con ellos. Días antes del capítulo de los cuchillos Indart lanzó un espejo por la ventana, “pero se ve que como no le dio a nadie, el juez no toma medidas y lo sueltan”.

En este ambiente de preocupación una vecina ha alertado de que “alguien” deja abierta la puerta del portal de madrugada. No dudan los vecinos de que Indart pasa las noches en su casa.

Un comentario
  1. Ima dice:

    No se para que tenemos policía, solo están para poner multitas de tráfico y poco más….

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