La asociación vecinal de Riberas de Loiola ha llevado este martes sus reclamaciones a la Comisión de Planificación Territorial, Vivienda y Agenda Urbana del Parlamento Vasco, donde ha defendido la necesidad de analizar primero las necesidades de servicios y equipamientos del barrio antes de destinar las últimas parcelas dotacionales disponibles a la construcción de nuevos alojamientos. Poco después el consejero Denis Itxaso les ha pedido «empatía».
“No venimos a exigir privilegios, venimos a pedir que se cumpla la segunda parte del diseño original del barrio: la que dotaba de servicios y vida social a sus vecinos”, señaló el representante vecinal Javier Santos durante una intervención en la que repasó la evolución de Riberas y las razones que han llevado a las movilizaciones de los últimos meses.
Según expuso, el barrio se construyó hace dos décadas y cuenta actualmente con 2.527 viviendas, de las que 785 son protegidas, es decir, una de cada tres. También recordó que únicamente quedan dos espacios dotacionales disponibles y que Riberas sigue careciendo de centro de salud, hogar del jubilado, haurtxoko y gazteleku.
Uno de los principales argumentos de la comparecencia fue la situación de los servicios públicos de la zona. El portavoz vecinal aseguró que el ambulatorio de Amara Berri absorbe también a los más de 5.000 habitantes de Riberas y advirtió de que ocupar todo el suelo dotacional disponible dificultaría la implantación futura de nuevos equipamientos sanitarios.
La asociación asegura ser consciente de la emergencia habitacional y de las dificultades de emancipación de los jóvenes, pero defendió que la situación de Riberas requiere una reflexión específica. “No es un capricho, ni somos clasistas, como hemos tenido que oír. No somos un barrio como los demás, estamos desatendidos”, afirmó.
Durante la comparecencia también se cuestionó la propuesta del Gobierno Vasco para las dos parcelas en discusión. Respecto a la situada junto a la AP-8, el representante vecinal recordó que algunos vecinos han presentado un recurso y sostuvo que existen dudas sobre su viabilidad. En cuanto a la parcela junto a las vías del tren, reclamó que se valore si puede destinarse antes a cubrir déficits de equipamientos del barrio.
La principal petición trasladada a la comisión fue la creación de una mesa de trabajo interdepartamental que estudie las necesidades reales de servicios no sólo de Riberas sino también de toda la zona. “Solicitamos un proceso participativo. Somos ciudadanos, ni técnicos ni políticos, por lo que no podemos dar la solución, pero tendremos que convivir con ella”, defendió.
Los vecinos se mostraron abiertos a estudiar fórmulas intermedias. “Nosotros sí aceptaríamos un número reducido de alojamientos o de otro tipo de viviendas, como las tasadas, una vez satisfechas las necesidades dotacionales reales del barrio”, señaló el compareciente.
Itxaso pide “empatía”
La comparecencia vecinal tuvo eco poco después en la misma comisión. A preguntas del Partido Popular sobre los alojamientos previstos, el consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso, se refirió expresamente a la situación de Riberas de Loiola, barrio donde él mismo reside.
“Todos estamos viendo cómo una parte del vecindario rechaza la construcción de apartamentos para jóvenes y personas mayores, llegando incluso a asociarlos con problemas de inseguridad y de deterioro de la convivencia”, afirmó.
Itxaso apeló además a unas recientes palabras del papa León XIV para defender la necesidad de tener en cuenta a quienes afrontan mayores dificultades de acceso a la vivienda.
“Cuando hablamos de vivienda conviene saber que quienes menos voz tienen hoy son los jóvenes que no pueden emanciparse, las personas mayores que viven solas o quienes no encuentran una vivienda asequible. Algunos de ellos forman parte de Riberas de Loiola y merecen una oportunidad”, señaló.
El consejero sostuvo que “la cohesión social debe prevalecer sobre la exclusión” y reclamó “responsabilidad, contención y, sobre todo, empatía”. Más información, aquí.





Deja un comentario