Medioambiente

San Sebastián reduce sus emisiones, pero el coche sigue marcando el ritmo

Presentación del Informe Anual de Sostenibilidad y Clima de la Fundación Cristina Enea

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Ruido de motores en Amara. Foto: DonostiTik

Las emisiones de gases de efecto invernadero de Donostia alcanzaron en 2023 su nivel más bajo desde que existen registros comparables. La ciudad emitió 4,27 toneladas de CO₂ equivalente por habitante, una cifra que baja a 2,68 toneladas si se excluye la industria, muy por debajo de la media de la Comunidad Autónoma Vasca, que se sitúa en 7,33 y 4,15 toneladas respectivamente. Son datos del Informe Anual de Sostenibilidad y Clima de la Fundación Cristina Enea,

Desde 2007 las emisiones han descendido un 47 %, siguiendo una tendencia clara a la baja desde 2019. La reducción se explica, sobre todo, por el mayor peso de las energías renovables en la generación eléctrica, un menor consumo energético en hogares y servicios y el cambio en la tipología de los vehículos matriculados.

Pese a esta evolución positiva, la movilidad sigue siendo el principal problema climático de la ciudad. El transporte representa el 42 % de todas las emisiones inventariadas y, si se excluye la industria, su peso se eleva al 66,5 %, con el vehículo privado como principal foco emisor.

La estructura de los desplazamientos muestra una ciudad muy caminable pero todavía muy dependiente del coche. El 45,6 % de los desplazamientos internos se realizan a pie, el 4,4 % en bicicleta, el 16,1 % en autobús y el 2,7 % en tren, mientras que más del 25 % se hacen en automóvil y un 4,3 % en motocicleta. El uso de la bicicleta se ha consolidado tras la pandemia, con una media diaria de 28.117 desplazamientos en 2024, un 30 % más que en 2019, aunque ligeramente por debajo de 2023. Al mismo tiempo, el parque móvil sigue creciendo y la ciudad alcanzó en 2024 un máximo histórico de 609 vehículos por cada 1.000 habitantes.

En el ámbito energético, el consumo eléctrico descendió un 4 %, hasta una media de 3.282 kWh por habitante al año, mientras que el consumo de gas aumentó un 0,8 %, situándose en 2.944 kWh por persona. La producción de energía renovable alcanzó en 2024 los 68.892.759 kWh, lo que equivale a 363 kWh por habitante y supone un incremento del 1 % respecto al año anterior, gracias al district heating de Txomin y a la planta de valorización energética de Zubieta.

La calidad del aire urbano mejoró en general: la media anual de dióxido de nitrógeno (NO₂) descendió en todas las estaciones y también bajaron las partículas PM10 y PM2,5, salvo en Ategorrieta, donde se mantuvieron en valores similares a los del año anterior.

En cambio, el consumo total de agua siguió aumentando y se situó en 209 litros por persona y día, por encima del promedio de los últimos años, aunque el consumo doméstico se redujo hasta 130 litros diarios por habitante. La calidad del agua de abastecimiento se mantuvo en niveles óptimos, con el 100 % de las analíticas satisfactorias, mientras que el río Urumea presenta una mejora en su tramo bajo y en la costa, aunque persisten problemas en el tramo medio, entre Loiola y Santa Catalina.

La generación de residuos aumentó un 1,6 % respecto a 2023, hasta alcanzar los 442 kilos por habitante y año, aunque la ciudad sigue por debajo de los niveles de 2019. La recogida selectiva alcanzó el 42,46 % del total de residuos generados.

En cuanto al uso del suelo, el informe señala que la superficie artificializada ocupa el 43,39 % del término municipal, mientras que las zonas verdes representan el 20,3 % de la superficie urbanizada, lo que equivale a 21,21 metros cuadrados por habitante. Además, el 27,53 % del municipio está protegido mediante distintas figuras de conservación ambiental.


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